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Diecinueve años de cárcel por asesinar a su pareja en una casa de Taco, en 2011

   

T. F. | Santa Cruz de Tenerife

La Sección Quinta de la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a 19 años de cárcel a Santiago M. al dictaminar un jurado popular que asesinó a la que entonces era su pareja sentimental, Delfina, en hechos acaecidos el 22 de junio del año pasado en una vivienda de Taco.

Además, el magistrado condena al acusado a indemnizar con 82.000 euros a la hija de su víctima, y con idéntica cantidad a la hermana de Delfina, además de establecer para el sujeto la prohibición de acercarse tanto a la pequeña como al citado barrio lagunero por un periodo de tiempo que comprende diez años más de lo que dure la privación de libertad, según la sentencia a la que ha tenido acceso y que adelanta hoy este periódico. A este respecto cabe tener en cuenta que el jurado popular que en días pasados se conformó en aras de la celebración de la vista oral admitió que en el delito concurre la agravante cualificativa de alevosía, a la par que descartó la versión de la defensa, que alegó el ofuscamiento propio de un trastorno mental transitorio.

Al corazón

Fueron tres puñaladas en el pecho las que asestó Santiago a Delfina, según concluyó en su día el Ministerio Fiscal y ahora da como hecho probado la Audiencia provincial en su sentencia condenatoria. No se sabe con certeza a qué hora se produjo el brutal ataque, sólo que necesariamente tuvo lugar después de la una de la tarde de aquel aciago 22 de junio de 2010. Tampoco hay constancia de si a la mortal agresión precedió una discusión entre ambos.

Pero lo sí se sabe, y así lo ratifica el resultado de la autopsia, es que las tres puñaladas le partieron, literalmente, el corazón a Delfina, en otro terrible episodio de la violencia machista en nuestra Isla.

Fue un ciudadano de Taco el que alertó que hacía tiempo que no veía a su vecina y que el mal olor se había adueñado de la zona. Cinco días después del crimen, la policía forzó la entrada de la casa terrera ubicada en el número 16 de la calle de El Sol y se encontró con el cadáver de Delfina junto al de su mascota, la perrita Wendy, a la que también mató Santiago estrellándola contra el suelo en repetidas ocasiones, siempre según la Fiscalía.

El asesino los había colocado juntos y los había tapado con mantas. En pocas horas apresaron a Santiago. Ya había sido condenado dos meses antes por maltratar a Delfina.

Ella no se fiaba de él, tal y como quedó reflejado durante el proceso. Se sabía en peligro y tenía previsto volver a la isla de El Hierro, donde había nacido, a primero de julio.

No pudo hacerlo. No le dieron tiempo. Le rompieron antes el corazón con tres furiosas puñaladas, asestadas sin que ella pudiera siquiera defenderse.