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El cantar que llega desde Cuba

   

Lucrecia y Pancho Amat son dos de los artistas invitados que participan en el último disco de Troveros de Asieta, 20 años. / FRAN PALLERO

SANTIAGO TOSTE | Santa Cruz de Tenerife

“Para que yo salga de Cuba en unas fechas como éstas tiene que existir un motivo que me llegue al corazón”. Pancho Amat (La Habana, 1950) subrayaba ayer de esa manera la importancia que concede a la invitación que le cursó Troveros de Asieta para participar en su nuevo disco, 20 años, que resume las dos décadas de trayectoria de la formación palmera, y también en sendos conciertos, que el martes le llevó al Teatro Guiniguada de Las Palmas de Gran Canaria y hoy (21.00 horas) al Teatro Circo de Marte de Santa Cruz de La Palma. El tresista cubano, toda una leyenda, atendió ayer en Tenerife a DIARIO DE AVISOS junto a la cantante Lucrecia, otro de los artistas invitados por la formación que integran Pedro Brito, Fran Martín, José Humberto Martín, Julián Díaz, Carlos Perdomo, Julio González, Roberto González, Quique Pérez y Francis Concepción.

Lucrecia confesó que, siempre que acude a Canarias, el reencuentro con la gente resulta “maravilloso”, porque, al fin y al cabo, es como si volviese a su casa. “Además, hablamos de un público exigente, que sabe de qué va la música que queremos hacer”, recalcó la cantante, cuya voz puede escucharse en el galardonado proyecto discográfico de homenaje a Israel López Cachao, The last mambo.

Cuestionados por el secreto de la música, ése que hace que determinados temas los haga suyos el pueblo, que se conviertan en clásicos y resistan el paso del tiempo, ambos coincidieron en hablar de una mezcla de “sencillez y respeto”. “El tiempo es el mejor filtro”, indicó Pancho Amat. “En cada época -detalló-, muchos artistas se ponen de moda, pero no todos logran implantar un modo”. “En la medida en que logres reflejar los valores más genuinos del pueblo, conseguirás que tú música sea perdurable”. “Se trata de temas sencillos, que salen del alma, que se interpretan con respeto a las raíces -argumentó Lucrecia-, y todo eso hace que resistan el paso del tiempo”. “Sí -aseveró Pancho Amat-, el mejor modo de ser universal es justo intentar ser cada día más nacional”.

Finalmente, Lucrecia y Pancho Amat aludieron a Troveros de Asieta como un ejemplo de ese diálogo constante que se ha dado entre Canarias y Cuba. “La música contribuyó a mantener esa relación, y Troveros y alguna otra gente, como la propia Olga Cerpa, se caracterizan hoy por haber sabido conservar y sacar adelante con éxito ese vínculo”.