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El común de los diputados > Juan Henríquez

   

Me juego doble contra sencillo que a Jerónimo Saavedra lo veremos antes de morirse presentando la Gala Drakuin en el parque Santa Catalina de Las Palmas; con abanico y peineta. Este hombre es incombustible, o inmortal, vaya usted a saber si es clonado de algún socialista de la era cuaternaria. ¡Qué va!, no hablo de la edad para nada, que el caballero a sus 75 años, y a pesar de su renqueante caminar, anda el pibe más tieso que un ajo porro, sin perder el risueño gesto del observador innato.

Conozco al Momo desde hace unos 37 años, no había muerto el dictador, ni el PSOE estaba legalizado; ¡ño, chacho!, mira que ha llovido desde aquella fecha a esta parte. Lo recuerdo de Diputado, de Secretario General, y posteriormente de presidente del PSOE canario, presidente del Gobierno de Canarias, ministro de Administraciones Públicas y de Educación y Ciencia con Felipe González de presidente, senador elegido por el Parlamento canario, alcalde de Las Palmas con mayoría absoluta, y posterior pase a la oposición, y, ahora, recién nombrado con los votos de CC-PSC, la ausencia del PP y los votos en blanco de NC, Diputado del Común, el más común de los diputados, con permiso de Pepe Segura y Pablo Matos.

Es de una estupidez manifiesta el adentrarse en las causas por las que Jerónimo Saavedra acepta el nuevo cargo, sobre todo, que haya renunciado, por incompatibilidad, al carnet del PSOE. Éste último dato sí que podría dar lugar a debate, aunque el antecedente de Enrique Múgica, Defensor del Pueblo, durante diez años, le resta importancia al dato. Además, un hombre que nace quince días antes del inicio de la sublevación franquista que dio lugar a la Guerra Civil Española, tiene, como mínimo, un carácter controvertido y sui géneris; de hecho Jerónimo Saavedra siempre actuó en política al paire de lo que pensaran los demás: él, y sus circunstancias.

A pesar de lo expuesto, el currículo académico y político de Jerónimo Saavedra es cum laude. Como persona es muy sensible y humanitario ante la injusticia social, algo que tiene mucho que ver con el cargo del Diputado del Común. Vamos a ver si me aclaro. Un servidor no pone en cuestión que Jerónimo posea el perfil y las cualidades para ostentar el cargo, digo más, lo prefiero un millón de veces antes que al anterior; cosa distinta, es la oportunidad de cubrir el puesto, es decir, ahorrarse el coste que la institución representa; ahí es donde un servidor tiene sus dudas, aunque siempre habrá alguien que pensará: qué importa una raya más al tigre.

Hagamos una conjura popular deseándole a Jerónimo Saavedra mucha fortuna y atino en lo que puede que sea su última andadura política, Diputado del Común. Hasta feo estaba que terminara el hombre su carrera como simple portavoz de la oposición en el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. De momento, mientras anda en la defensa de los Derechos Fundamentales y las Libertades Públicas, la dirección del PSOE, estatal y regional, se quita de encima a un crítico de vocación. Eso sí, cuenta con mi admiración y estima personal. ¡Suerte, amigo!

juanguanche@telefonica.net