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CD TENERIFE > LA CRISIS ECONÓMICA

El ERE de la discordia

   

Formación del CD Tenerife que se enfrentó al Atlético de Madrid B. / SERGIO MÉNDEZ

RUBÉN MONCLÚS (ZONABLANQUIAZUL.COM) | SANTA CRUZ DE TENERIFE

El descenso a segunda B fue la puntilla que le faltaba al CD Tenerife para terminar de redondear su desastroso via crucis económico. Y el ERE, como medida para tratar de deshacerse de sus futbolistas más onerosos, acabó siendo un castigo para los trabajadores administrativos.

El haber sido relegados a la categoría de bronce del fútbol español ha conllevado dolorosas circunstancias: los ingresos han caído a la mitad de los de segunda división, según estimaciones, lo que comporta un agravamiento notorio de las cuentas del Club.

Si a ello le sumamos que la plantilla de segunda división costaba una cantidad incluso superior a la de primera (superando los siete millones de euros) y que muchos de los futbolistas aún tenían contrato en vigor tras el descenso, la perspectiva del futuro se tornaba negra.

Es aquí donde el Tenerife llevó a cabo lo que el abogado laboralista Francisco Alonso calificó como una “jugada maestra”, al establecer un Expediente de Regulación de Empleo que abarcaba la totalidad de los empleados del Club y, con ello, a los futbolistas, lo que les sacaba de sus ventajosas condiciones económicas para circunscribirse a lo que la normativa laboral establece en cuanto a indemnizaciones por despido, claramente inferiores en el caso de los EREs.

De este modo, multitud de empleados administrativos fueron cesados o debieron renegociar su salario muy a la baja. También finalizaron su estancia en el club los empleados de la tienda oficial, algunos trabajadores del Estadio o miembros del gabinete de prensa, como Carlos Jorge.

Los salvados

Sin embargo, llama la atención que figuras tan contestadas como las de Juan Amador o Javier Armas prosigan en sus puestos. Gerente el primero, director de comunicación el segundo, ambos se han destacado por ser el blanco de las críticas dentro del Equipo Directivo del Club.

A Amador se le ha señalado como la proyección de la sombra presidencialista de Concepción en el día a día de la gestión del Club, lo que le imputaría gran parte de la responsabilidad de los hechos que han condenado al Tenerife a caer en la actual situación de mediocridad institucional.

A Armas, por su parte, le atribuyen la precariedad comunicativa del club al dejar al Tenerife al margen de las redes sociales y los nuevos hitos mediáticos, como ya desgranara con detalle ZONABLANQUIAZUL hace sólo unas semanas en un especial.

Tampoco hubo remodelación en otra faceta ampliamente cuestionada, como es el futbol base: Sesé Rivero sigue perpetuándose a la cabeza de una estructura filial que, año tras año, deja escapar jóvenes promesas a la península ante el evidente desasosiego de la afición blanquiazul.

Y mientras estos directivos conservan sus puestos, muchos mileuristas fueron despedidos para “adaptar la estructura del Club a la realidad de la nueva categoría”. Habría que ver cuánto se ha rebajado el sueldo de tales directivos, pero no estaría de más abandonar el plano económico y observar con más detenimiento su rendimiento en los despachos; quizá ahí hallemos uno de los lastres de la Entidad.