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El gordo adelgazado > Mario Santana

   

Es época de ilusiones. Existe una luz especial en el ambiente. Una luz de diciembre, más nítida. Es época de compras y de Lotería de Navidad. En el almanaque interior muchos tienen señalado el próximo día 22: el Gordo. No es por aguar la fiesta, pero sepan que este año se introducen en el sorteo quince mil números más, lo que implica una importante reducción en las posibilidades de resultar agraciado. Bien es verdad que también es más Gordo. Aunque para gordo el susto que algunos se han llevado cuando, tras verse tocados por el dedo de la fortuna, van a buscar el billete premiado y… ¿dónde lo puse?, ¿tu lo has visto? Y entonces empiezan a caer todos los santos del cielo y las madres de todo lo que se menee: tenemos el número perdido.
Realmente es un problema, ya que el plazo de un año para cobrar el premio que se establecía en normativas anteriores ha quedado reducido a escasos tres meses. Buena prueba de ello da el artículo 1 del Real Decreto 1136/1979, de 20 de abril y del Ministerio Hacienda. Y es plazo de caducidad, que es cosa seria. Pero como todo envés tiene su revés, todo problema tiene su solución. En este caso hay que solicitar el cobro dentro del referido plazo, aunque sea con las manos vacías y con la cara roja como un tomate reventón.

Éste es precisamente el caso resuelto por la Audiencia Nacional en sentencia fechada a 22 de septiembre del presente año. Un buen señor compró tres décimos de Lotería Nacional para el sorteo de 22 de diciembre de 2006, que resultaron premiados con 300.000 euros al décimo. De ellos extravió dos, lo que no le impidió reclamar su importe en los referidos tres meses ante la Administración de Lotería correspondiente. Obviamente su reclamación fue desestimada por la Dirección General de Loterías y Apuestas del Estado. Dos años después fue hallado uno de los décimos extraviados, por lo que formuló recurso extraordinario de revisión frente a aquella Resolución denegatoria.

El recurso fue fundamentado con base al artículo 118.1.2ª de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico y Procedimiento Administrativo Común: “Que aparezcan documentos de valor esencial para la resolución del asunto …” Está claro, si la Administración le denegó el pago del premio porque no tenía el billete premiado, aparecido éste deberían pagárselo. Pues no. La Dirección General de Loterías, que no lo olvidemos es Hacienda, desestimó el recurso alegando que la denegación del pago por falta del billete era firme, y que ni nuevos documentos ni nada, que no se paga y punto pelota. Me recuerda el caso del señor que comparece ante el encargado del Registro Civil manifestando que está vivo, rogando que hagan las correcciones oportunas, lo que le es seriamente discutido por el funcionario toda vez que en sus libros figura como difunto.

En el caso que nos ocupa, ante la desestimación de su recurso de revisión, el interesado formuló el muy oportuno recurso contencioso administrativo, viniendo la Audiencia Nacional a poner un poco de cordura en el asunto al declarar la procedencia del pago del premio, toda vez lo había intentado dentro del plazo de tres meses y que, además, tenía el billete premiado en su poder.

Ya puestos a hablar de Lotería y sus incidencias, resulta interesante la doctrina establecida por el Tribunal Supremo en varias sentencias, conforme a la cual se puede cobrar el premio aún sin presentar el billete premiado. Así lo reconoció en sentencia de 2 de abril de 1983 en un caso en el que el interesado había depositado el décimo premiado en una sucursal bancaria, donde quedó identificado por su número, serie y fracción, y que luego fue sustraído al ser atracada la sucursal bancaria. Incluso la sentencia de 2 de noviembre de 1987 resuelve el caso en que el billete es extraviado al retirarlo de un banco para llevarlo a otro, pero habiendo quedado registrado en el primero. En fin, suerte y al Gordo.

Mario Santana Letrado
abogado@mariosantana.es