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El kiki-ri-kuiki kuiki

   

De un kiki o práctica de sexo, que sea kuiki, traduciendo al castellano directamente quicky, del inglés quick, o sea rápido. | DA

REBECA DÍAZ-BERNARDO | Santa Cruz de Tenerife

Estos días me echaron la bronca un poco a cuenta del sexo tántrico porque aunque muchos que lo leyeron estaban de acuerdo en que es una opción muy apetecible, hubo quien me dijo que todo eso está muy bien pero qué pasa con esas parejas que tienen niños en casa, perro que pasear, poco tiempo para pasar a solas, etc., y al hilo de eso me he sacado de la manga el reverso a esas sesiones de varias horas de mimo y deleite y hoy te voy a decir lo que es un Kiki-ri-kuiki y te lo voy a explicar en cinco sencillos pasos.

Primer paso, el concepto: de entrada ya te tiene que sonar a canto de gallo tempranero y por ahí van los tiros porque de eso se trata. De un kiki o práctica de sexo, que sea kuiki, traduciendo al castellano directamente quicky, del inglés quick, o sea rápido, y sobre todo y por encima de todo lo que tienes que tener muy claro es que el sexo rápido mañanero se tiene en diez o quince minutos, no más, así que para empezar lo que tienes que hacer es definir con tu pareja qué tan rápido puedes hacerlo para que sea divertido, placentero y satisfactorio. Punto.

Segundo paso, preparación: prácticamente todo el mundo se despierta hoy en día con sonidos pregrabados en el teléfono móvil, ya casi nadie tiene en la mesita de noche un despertador de esos que te infartaban con campanadas de catedral, por lo que el siguiente paso es buscar un tema que ya desde los primeros compases te inviten a mover las caderas, sea algo romántico, salsero o reggaeton si te apetece, la cosa es que la música te caliente desde que la empieces a escuchar, y luego grabar ese tema en tu teléfono móvil y programarlo como melodía de despertador para diez minutos antes de la hora normal a la que sueles despertarte los lunes y los jueves, por ejemplo porque son los peores días de la semana. Y no me vengas con que te levantas a las cinco de la madrugada, que puede ser el caso, porque para ello muy probablemente te acostarás a las nueve de la noche, por lo que diez minutos que te robes de sueño ni te van a colocar bolsas ni ojeras en la cara ni te va a hacer doler la cabeza el resto del día.

Tercer paso, calentando motores: recuerda acostarte la noche antes sin ropa interior, si es que la usas habitualmente para dormir, porque no hay nada peor que estar aún medio sonado y llevar prisas y volverse loco desenredando un calzoncillo o un tanga estrangulador, ponte las cosas fáciles que así saldrán mejor.

Cuarto paso, cuidado con la recaída: porque todos tenemos tendencia a apagar el sonido del despertador y darnos la media vuelta, para ello te recomiendo que organices precisamente esa música para que pueda sonar hasta cinco o incluso seis veces seguidas sin que tengas necesidad de apagarla por aburrimiento, de ese modo te dará tiempo a tu kiki-ri-kuiki antes de que empiece a sonar la verdadera alarma de las cinco o las seis de la mañana. Si una canción suele tener una duración media de dos minutos, ahí tienes los diez que necesitas.

Quinto paso, entra en materia: pues nada, desde el mismo instante en que empiecen a sonar los primeros compases de lo que sea que te hayas organizado como kikirikuiki- alarma, te desperezas como los gatos, mueves el trasero de un lado a otro un par de veces para ir desentumeciéndote, te das la media vuelta y asaltas al inocente que duerme a tu lado usando todas las tácticas que tu cerebro sea capaz de imaginar a esas horas. He leído en alguna parte que cuando aún no estamos del todo despiertos hay una especie de magia sexual que te arrastra a algo parecido al estado de embriaguez, así que si te parece no abras siquiera los ojos y déjate llevar por completo sin olvidar que estás en tiempo de descuento y que lo que importa es empezar el día y la semana con la piel y los ojos brillantes.

El aspecto que tendrás cuando llegues al trabajo será increíble y la sombra de incomprensión en la mirada de los que te rodeen no tendrá precio. Para lo demás, ya sabes, tarjeta de crédito.