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El segundo linchamiento > Editorial

   

Durante las últimas semanas, los implicados más populares y conocidos del llamado caso Las Teresitas han sido sometidos a un segundo linchamiento mediático. A lo largo de la investigación e instrucción, inexplicablemente eterna, algunos miembros de los juzgados, algunos letrados implicados y la propia policía eligieron de forma unilateral en qué medio de comunicación debía aparecer cada paso que daban. Así fue durante años. Siempre fue preferible elegir a los medios de fuera para aventar cualquier mínima sospecha sobre lo que ocurría en Tenerife. Pero en esta segunda réplica se han sumado todos, hasta el panfleto que apoya a la derecha y, a la vez, proclama el independentismo.
En DIARIO DE AVISOS entendemos que el ejercicio del periodismo no lo dictan ni la venganza personal, ni la manipulación política, ni las sospechas infundadas o los rumores de barra de bar. Por muy utópico que parezca, aún creemos en la verdad. Por supuesto que disponemos del sumario del caso, y probablemente antes que nadie. Lo estamos estudiando a fondo. Hemos preferido leer meticulosamente cada uno de los más de 90.000 folios antes de publicar una sola línea, que caer en el error de escribir sobre las gigantescas sospechas que aparecen al principio y que, luego, a la mitad del documento, ya se han desinflado.
Ha sido ésta una decisión difícil, a veces no compartida, otras contestada, que merece esta explicación a nuestros lectores, que cada vez en mayor número se suman a la seriedad, rigor e independencia informativa del DIARIO DE AVISOS, sin insultos, ni amenazas, ni chantajes.
La jueza que instruye el caso Las Teresitas resolvió sobreseer la causa por los presupuntos delitos de cohecho y soborno. Es decir, no se ha podido probar que los señalados se enriquecieran con esta operación. También ha descartado la asociación ilícita. Siguen vigentes las imputaciones por malversacion de fondos y prevaricacion y el Tribunal Supremo ahora tendrá que estudiar la totalidad de las diligencias. Una vez archivada estas primeras imputaciones, publicar por segunda vez las investigaciones policiales, algunas dignas de aparecer en un cómic de Anacleto o en una viñeta del 13 Rue del Percebe, no puede entenderse más que una como vendetta por aquello que no ha podido probarse en los juzgados. El proceloso mundo de las sospechas, donde cabe todo tipo de relatos sobre evasión de capitales, compra y venta de voluntades, relaciones con menores, hombres, mujeres y hasta tráfico de armas o drogas, no es donde entendemos que deba navegar la información rigurosa.
Hay una máxima que aplicamos con la sobriedad que nos caracteriza desde nuestros orígenes, en 1891: ante la duda, haz periodismo. Y en esa tarea que nos legaron los valientes fundadores de DIARIO DE AVISOS nos aplicamos cada día. Por supuesto que quedan muchas incógnitas en este caso. Apuntamos varias: ¿quién, cómo, cuándo y por qué filtró a los interesados 24 horas antes que el Tribunal Supremo revalorizaría esos terrenos? Otra: ¿Por qué, si no se iban a enriquecer con ello, el alcalde y por extensión todos los grupos municipales (PP, PSOE y CC) y altos funcionarios aprobaron la operación de recompra de los terrenos? Una más: ¿cuándo vamos a conocer a los denunciantes, amparados por una aplicación laxa, inexplicable e injustificada de la norma de protección de testigos, solamente pensada para riesgo de vida, terrorismo o narcotráfico, que no se dan aquí? La última (por ahora): ¿Qué harán, cómo responderán, qué acciones legales y contra quiénes van a emprender los políticos, empresarios, periodistas, funcionarios que durante los últimos cinco años han estado condenados a esta tortura implacable por parte de los que blanden la espada de la verdad a su antojo?