X
REAL OVIEDO - CD TENERIFE>

Así es imposible

   

Chechu Flores intenta centrar durante una acción del encuentro que se disputó en el estadio Carlos Tartiere. / ACFI PRESS

JOSÉ ANTONIO FELIPE | Oviedo

En Oviedo tampoco. El CD Tenerife sigue sin ganar fuera de casa (no lo consigue desde el pasado once de septiembre, en Albacete), y aún no sabe lo que es ganar a un candidato al ascenso (ha fracasado en el intento en los partidos contra el Castilla, Lugo y Oviedo). Es más, ayer el Tenerife no pareció un candidato al ascenso en ningún momento. El Real Oviedo no parece nada del otro mundo, pero le bastó un golazo de Nano para ganar. Con poco, los de Pacheta lograron superar en la clasificación a un equipo isleño que parece atravesar uno de los peores momentos de la campaña. Su juego y su poca capacidad para definir, llega a ser preocupante.

El Tenerife ayer no hizo nada de lo que había dicho Antonio Calderón en la previa. Si había que salir bien, el Oviedo tiró a puerta en seis ocasiones en el primer cuarto de hora de partido. Si era necesario tener la pelota, la cedieron a los azules en los primeros 45 minutos y si había que encimar en cada acción, Nano pudo aprovechar una pelota lejana para colar la misma en la escuadra derecha de un Sergio Aragoneses que sí, otra vez, salvó a los blanquiazules de que la derrota fuera más abultada. En la segunda mitad, cuando mejoraron algo los insulares, Chechu Flores logró el primer disparo a puerta entre los tres palos en el minuto 87. Sí, es muy poco para un aspirante al ascenso lo mire quién lo mire.

No habían transcurrido tres minutos de juego y Negredo había probado que Sergio Aragonses es el mejor portero de la Segunda División B. Fue tras un saque de esquina, el balón botó sobre la hierba, pero el portero gallego, felino, despejó la bola. Fue solo la primera advertencia. A partir de ahí, los carbayones demostraron que sabían lo que querían: meter al Tenerife en su campo. Así fue.

El empuje local y las dudas visitantes permitieron que los asturianos lanzaran hasta en seis ocasiones a puerta en los primeros 15 minutos. No hizo falta demasiado, bastó con que los oventenses fueran intensos para que los insulares dieran un pasito atrás. Hubo que esperar hasta el minuto 21 para que Ferrán Tacón intentara aprovechar una contra sin demasiada fortuna.

La presión azul bajó muchos enteros, posiblemente propiciada por el cansancio sufrido por el partido de Copa frente al Athletic de Bilbao del pasado jueves y las cosas se igualaron. Poco fútbol, mucha tensión y dos equipos sin querer caer en ningún fallo que pudiera provocar un gol. Y el fallo llegó por el lado de los de Antonio Calderón. Un balón largo de Lledó queda suelto para que Nano, desde 35 metros, clavara el balón en la escuadra derecha de Aragoneses. Golazo, sí, pero Nano tuvo tiempo para pensar.

Como suele decirse, había llegado el jarro de agua fría para castigar a un equipo poco ambicioso. Por delante, 45 minutos que de poco servirían. Ferrán Tacón, ayer uno de los más incisivos, lo intentó una y otra vez, pero sin acierto ni fortuna. Así, como sin darse cuenta, entra balones rifados y errores, se habían cumplido 30 minutos de la segunda mitad. El Tenerife, en teoría, tenía que tener alguna opción.

Con un Oviedo castigado en lo físico, los blanquiazules buscaron un fútbol aún más directo para intentar cazar alguna buena pelota cerca del área. Fue inútil. Hubo que esperar hasta el final para que un lanzamiento de Chechu Flores se convirtiera en el primer tiro por dentro de la portería a cargo de los chicharreros. En tiempo de descuento, Kiko Ratón, que ayer volvió a fajarse como pocos con la defensa rival, tuvo otra oportunidad; pero su disparo, ya en el descuento, se marchó desviado.

De los tres encuentros calificados como finales por Calderón, el Tenerife solo ha sumado un punto, en casa contra el Atlético B, y ha dado mala imagen, pobre para lo que se espera de él. Los cambios, como la vuelta de Tarantino a la izquierda o el cambio de Medina al centro, dejan la sensación de que los blanquiazules no tienen un once tipo y así es complicado tener un estilo propio. Lo que, posiblemente, más piden los seguidores chicharreros a su equipo.