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CD TENERIFE-CD MARINO>

Lamentable

   

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CD TENERIFE 2-2 CD MARINO

Encuentro correspondiente a la decimoctava jornada del Grupo I de la Segunda B

CD Tenerife: Sergio Aragoneses; Cristóbal, Kitoko, Ayoze, Sergio Rodríguez (Meji, 65m); Chechu (Ferrán Tacón, 63m), David Medina (Marcos Rodríguez, 63m), Álvaro Zazo, Víctor Bravo; Perona y Kiko Ratón.

Marino de Luanco: Rafa Ponzo; Luis Cuenca, José Ángel, Álex, Guaya; Titi (Mario Prieto, 91m), Castaño, Queipo (Carnero, 73m), Pablo, Villanueva (Álex Arias, 69m); y Sergio Prendes.

Árbitro: Valentín Pizarro Gómez, del comité madrileño. Asistido por Manuel Carpio Martín y Fernando José Yuste Heredero. Amonestó a los locales Víctor Bravo y a los visitantes Queipo y Rafa Ponzo.

Incidencias: Rodríguez López. La peor afluencia de público de toda la temporada, con 6.441 espectadores.

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JOSÉ ANTONIO FELIPE | Santa Cruz de Tenerife

El CD Tenerife se queda sin argumentos. El juego nunca ha acompañado a los de Antonio Calderón en lo que va de curso, pero los blanquiazules se agarraban a la solidez en casa. Ayer también se quedaron sin eso. Si el preparador gaditano confiaba en acabar bien el año para esperar a un 2012 en el que los grandes favoritos al ascenso deberán pasar por la Isla, el encuentro que realizó el modesto Marino también echó abajo ese argumento. El Heliodoro ya no es un fortín y a eso hay que sumarle que no gana fuera de casa, que tiene problemas para marcar… todo ello forma un preocupante cóctel que terminó ayer entre gritos que pedían la dimisión de Antonio Calderón ante la impotencia dentro del césped de sus jugadores. En el seno del club esperan que la llegada de algunos fichajes en el mercado invernal puedan revertir la situación, pero complicado lo tendrán para dar un cambio radical a un equipo que remató por primera vez a portería en el minuto 27.

Hasta ahí, el encuentro había sido soporífero. Errores, imprecisiones, miedos y un rival, el Marino, que con muy poco lograba tener la posesión del balón. Por suerte, el remate en el minuto 27, que realizó Kiko Ratón para que despejara a córner Rafa Ponzo, sirvió para despertar al equipo insular.

Así, cuatro minutos después Chechu Flores disparó a meta para que otra vez Ponzo rechazara a saque de esquina. Tras el saque del mismo por mediación de Víctor Bravo, Kiko Ratón, con autoridad, mandó la pelota al fondo de las mallas ante la mirada del propio Ponzo.

Eran los mejores minutos de los chicharreros. En medio del desconcierto asturiano, Chechu volvió a probar la habilidad del guardameta visitante, en el minuto 36, antes de que nuevamente Kiko Ratón, en el 40, bajara con el pecho una pelota y rematara de volea para volver a encontrar la presencia de Rafa Ponzo para salvar a los suyos.

El ritmo de los locales era alto. Sin llegar a jugar con brillantez, todo apuntaba a que 2011 podría acabar de forma feliz en el Heliodoro. Todo ello tomó aún más fuerza cuando Jorge Perona logró anotar su gol, segundo para su equipo.

Un saque de falta de Víctor Bravo provoca el error en la salida de un Rafa Ponzo que ayer dejó claro que su punto débil es el juego aéreo. La pelota acabó llegándole a un Perona que estuvo atento al fallo para lograr poner el 0-2 en el marcador de un Rodríguez López que no parecía creerse que, por fín, podría llegar un final plácido de partido en el recinto capitalino. Nada más lejos de la realidad.

¿Qué ha pasado?

Casi no había dado tiempo a que el respetable del Heliodoro tomara asiento y llegó el tanto del Marino de Luanco. Pablo aprovecha un centro desde la derecha y los errores en cadena de la defensa blanquiazul. 2-1, miedo en el cuerpo y el presagio de que lo peor estaba aún por suceder.

Los de la villa marinera lograron su propósito: no encerrarse sino disputarle la posesión de balón a los insulares. De este modo disfrutaron de una doble ocasión en el minuto 11, pero Ritchie Kitoko salvó a su equipo del empate con habilidad.

Para ese entonces, el murmullo se había hecho dueño del recinto deportivo. En cada jugada de ataque visitante los locales pasaban apuros y daban muestras de inseguridad.

Tras casi 20 minutos sin que ocurriera nada reseñable, Álex Arias ganó la partida a la defensa del CD Tenerife para batir a Sergio Aragoneses. Su celebración lo dijo todo. Gesto de incredulidad, mirada al asistente para asegurarse de que no era fuera de juego y, luego sí, celebración con rabia.

Al Tenerife le quedaba tiempo, pero no fútbol. Ni siquiera supo embotellar en su área a un rival que cada vez que despejaba un balón intentaba quedarse con la posesión de la pelota.

En el minuto 84 de partido el colegiado no acertó a ver un claro derribo a Víctor Bravo en el área del Marino. Era un penalti más que evidente, pero el público del Heliodoro prefirió enfadarse más con la imagen dada por sus jugadores que con un error garrafal del árbitro de un partido para olvidar.