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Embarazo sin incertidumbre

   

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

El doctor Walter Plasencia, junto a una paciente en Hospiten. / E. SUÁREZ

Durante el embarazo, la incertidumbre invade los pensamientos de los padres casi desde la concepción. Por lo general, hasta el cuarto mes no es posible determinar el sexo; después se suceden diferentes pruebas, cada una en una semana puntual, que irán definiendo la salud del feto, hasta el momento mismo del parto. No es hasta la semana 20, generalmente, cuando se sabe si el bebé llegará al mundo sano. No obstante, con un ecógrafo de última generación y un experto en Medicina Fetal se pueden revelar desde la semana doce -en el tercer mes de gestación- si existen en el feto malformaciones o alguna otra patología.

Este estudio ecográfico detallado del feto, que analiza la anatomía y muchos más parámetros que una ecografía convencional, puede diagnosticar problemas en los cromosomas (como el Síndrome de Down), malformaciones en el feto y problemas como estados hipertensivos asociados al propio embarazo.

La Unidad de Medicina Fetal de Hospiten, donde se realizan este tipo de estudios, nace como complemento específico al servicio de Ginecología. De este modo, una vez realizado el análisis en la semana 12, complementado posteriormente con otro alrededor de la semana 20 -cuando se realiza otro control para analizar otras patologías que debido a la edad gestacional no se pueden hacer con anterioridad-, se pueden descartar casi en su totalidad los problemas en el feto. Si todo va bien, la paciente embarazada puede continuar con el seguimiento habitual de la gestación con el ginecólogo. Y es que el control de la gestante ha avanzado mucho los últimos 15 años, y uno de esos avances es la posibilidad de realizar ecografías para cálculos de riesgo de enfermedades antes de la semana 20.

Terapias fetales

El diagnóstico de un problema en el feto permite a los pediatras un mejor control al nacimiento, en algunos casos permite la posibilidad de terapias fetales y el tratamiento intraútero y permite a su vez a los padres afrontar cualquier problema del embarazo con antelación.

Walter Plasencia es el director de la Unidad de Medicina Fetal de Hospiten. Por su formación en el Área de Ecografía y Diagnóstico prenatal en uno de los centros punteros del mundo, el Kings College del Reino Unido, y su dilatada experiencia profesional, está considerado como uno de los ecografistas con mayor prestigio de Canarias.

En su opinión, la tasa de malformaciones en el feto está entre un tres y un cuatro por ciento; en este sentido, el doctor Plasencia afirma que “las malformaciones cardiacas son unas de las más comunes”. Además, según él, “la mayoría de los problemas ocurridos al nacer son consecuencia de partos que no llegan a término. Es decir, que tienen lugar antes de la semana 34 de gestación”.

Aparte de los estudios malformativos, en la semana 20 se hace un cálculo de riesgo de parto prematuro. Porque éste sigue siendo una de las causas que más problemas y patologías provocan en el recién nacido.

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Vehículo de prevención y diagnóstico

El diagnóstico prenatal en Hospiten se lleva a cabo mediante determinadas pruebas que permiten identificar, en el transcurso del embarazo, la mayoría de los defectos congénitos del feto. Esto es de vital importancia, ya que posibilita la adopción de medidas adecuadas tanto en el embarazo como en el momento del parto, para evitar riesgos innecesarios a la madre y su hijo, e intenta mejorar el pronóstico del neonato tras el nacimiento. Cierto número de defectos congénitos pueden ser también tratados intraútero mejorando el pronóstico de la enfermedad.

Según apunta el doctor Walter Plasencia, se puede hacer una predicción midiendo la longitud del cuello del útero. Con esta técnica se ha demostrado que se pueden diagnosticar más del 80% de partos que se adelantarán a la semana 32. En el caso de que el cuello del útero sea corto, existe la posibilidad de un tratamiento que logra reducir hasta en un 40% la tasa de partos prematuros.

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