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Fallece ‘El Legionario’, el indigente de la calle Castillo

   

'El Legionario' era un habitual de las calles santacruceras. / DA

VERÓNICA MARTÍN | Santa Cruz de Tenerife

Fallece uno de los indigentes más conocidos de la capital, El Legionario, que llevaba décadas viviendo en las calles de Santa Cruz de Tenerife con su particular vestimenta. Siempre iba con unas mallas negras y su gorra de legionario. El óbito tuvo lugar en el Hospital Nuestra Señora de La Candelaria tras ser trasladado en una ambulancia del 1-1-2.

Este indigente era enfermo mental y tenía una importante afección respiratoria. Además, de una circunstancia muy particular pues, tal y como explica el portavoz de la Plataforma por la Dignidad de las Personas Sin Hogar, Eloy Cuadra; “no permitía más ayuda que recibir algo de comida o de dinero”. Miembros de esta plataforma se acercaron hace unos pocos días al lugar habitual de estancia de El Legionario, en la calle Castillo, para “darle un bocadillo porque no aceptaba nada más que eso”.

Esta asociación explica que en la capital tinerfeña existen varios casos similares de personas que se niegan a recibir ayuda de otro tipo, algo que debe resolverse por vía judicial porque están enfermos y corren el riesgo de morir en cualquier momento en circunstancias indignas.

Además de El Legionario hay dos personas más en la capital en estos momentos en situación extrema. “Nos referimos a la señora italiana que se mueve por la zona de La Salle, sin zapatos, con unos pies y un estado que da pena, totalmente ida, con una masa capilar tan grande y pesada que le es imposible mantener la cabeza recta. Esta señora por tener sus capacidades mentales totalmente perdidas, no se deja ayudar, y a eso se agarran las autoridades locales para dejarla sin atención”, explican en un comunicado e insisten en que “aunque hay leyes que permiten y obligan a atender a las personas cuando corre peligro su vida, y cansados estamos en la Plataforma de recordar dichas leyes. Desgraciadamente, la hemos visto en un estado de dolor y lamentos que nos hacen pensar que esté próxima a fallecer, en plena calle, sentada en un banco al que pocos transeúntes querían mirar”.