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POR QUÉ NO ME CALLO >

Fumata blanca > Carmelo Rivero

   

Definitivamente, Europa se despide de su historia reciente, huérfana de referentes éticos, con la muerte del checo Vaclav Havel, el dramaturgo y político que recurría al clima de Lanzarote a restablecerse de la insuficiencia respiratoria. Lo siguiente es este casting de actores secundarios. A esa Europa descabezada llega esta semana Rajoy, un corredor de fondo que ejerce del Madrid. Apostaría diez contra uno que su primer viaje oficial no será a Marruecos, no ya a causa del veto de la Eurocámara al peaje de Rabat por pescar en el banco canario-sahariano (sic). Juraría que no se lo pide el cuerpo, pero, como cierta tradición hay de hacerle el rendibú a Mohamed en el despacho del mapa del agravio que nos pinta de Magreb marroquí, me guardo la apuesta para el gordo de la lotería del jueves. Ni el periodista protesta Alí Lmrabet, que sufrió huelga de hambre contra la censura de sus semanarios satíricos, me supo aclarar si el conflicto del Sáhara es un caso de justicia o un dogma de fe impuesto por la corona alauí. Desde la crisis cómico-bélica de Perejil (“Que Dios les ayude … y que vuelvan con el triunfo”, le dijo Aznar a Trillo como si le hablara con afectación exagerada desde el despacho oval antes de enviar los tres ejércitos a liberar el peñasco y la cabra legionaria de los gendarmes de Mohamed VI), el PP raciona su trato con el vecino africano, y con Gustavo de Arístegui por un amor marroquí. El próximo inquilino de La Moncloa pronuncia hoy el discurso de investidura de “las medidas no gratas”. Salvo la sospecha de ‘esfumarse’ respecto a la prohibición antitabaco en la barra –la recordada fumadora descalza de los bares de Mindelo, la cantante caboverdiana Cesária Évora, se nos ha ido como el año-, el hombre del puro, con más poder sobre la tierra de este país desde la democracia, trae malas noticias por Navidad como un cartero sin tregua. Al político previsible, nadie le ha leído la mente. Raúl, en lugar de volver a la selección, podría engrosar el Consejo de Ministros en el país que reina en deporte, con un presidente merengón. Rajoy acudió el viernes a la Moncloa a ver a Zapatero en el coche de su escolta porque el suyo se averió ante ese cometido. Conviene conjurar el maleficio, que nos la jugamos todos. Argentina designó gafe a Menem, el fútbol español a ZP, el PP a Camps y la Casa Real a Urdangarín. Alea iacta est (la suerte está echada, no sé por qué lo traduzco); permítaseme este latinajo en la presente encrucijada, pero hago votos para que nadie remate el festín de tópicos con el de que Rajoy ya tiene “hoja de ruta”, merecedor de que Alberto Gómez Font le envíe a las mazmorras de la Fundeu. Avisado queda.