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Gracias por todo, hermana Celina > Aurelio Abreu*

   

La hermana Celina pertenece a la Congregación de las Hermanas Filipenses. Es una mujer delgada y enérgica, con un sentido del humor deslumbrante. He tenido la oportunidad de compartir un rato con ella en el hogar de acogida que gestiona, junto a otras religiosas, en La Laguna, dedicado a la inserción social y laboral de familias monoparentales desestructuradas o con alguna disfunción.
Debo decir que me he quedado impresionado con la fuerza y la vitalidad de la hermana Celina, así como con su honda hospitalidad y espíritu de entrega. La entidad mantiene convenios suscritos con el Instituto de Atención Social y Sociosanitaria, pero a pesar del apoyo público, se ve afectada por la crisis, como todos. Además, la hermana Celina tiene la sana costumbre de no cerrarle nunca las puertas a quien toque en ellas buscando ayuda, lo que genera estrecheces ocasionales que la hermana sortea con imaginación y buen humor.
La labor de las Hermanas Filipenses devuelve la esperanza a mujeres jóvenes que, por las circunstancias que sean, se ven convertidas en madres demasiado pronto, con un horizonte más bien sombrío. Donde la sociedad las habría marginado, esta entidad les da formación, orientación y recursos para que puedan valerse por sí mismas y cuidar de sus hijos adecuadamente. Creen en ellas y les recuerdan que ellas también pueden creer y confiar en sí mismas, en una lección de dignidad realmente admirable.
Una decisión equivocada, o tomada en el momento incorrecto, no puede dar al traste con las potencialidades de una persona, con sus habilidades para labrarse una vida mejor; las hermanas filipenses lo saben y por eso vuelcan todo su cariño en ayudar a salir adelante a mujeres que necesitan de un apoyo extra para encauzar de nuevo sus vidas. A través del trabajo que realizan con ellas, inciden directamente también en la calidad de vida de los pequeños, a los que cuidan y crían con el mismo amor que sus madres. Y de eso tuvimos sobrada constancia tanto la consejera delegada del IASS, Margarita Pena, como yo mismo, en la visita que giramos al Hogar de Acogida.
En breve, la hermana Celina se trasladará a África, a fijar allí su residencia, acatando, con humildad y disciplina, el mandato de su Congregación. Sabemos que allí desempeñará su labor con la misma dedicación con la que lo ha hecho aquí, siempre del lado de quien necesita ser ayudado. Es justo dedicarle aquí unas palabras de agradecimiento y de cariño, para que sepa cuánto valoramos sus años de trabajo en la Isla, y cuánto vamos a extrañar su presencia dicharachera y su eterna buena disposición. Mucha suerte, y gracias por todo, hermana Celina.

*Vicepresidente segundo y consejero de Bienestar, Sanidad y Dependencia del Cabildo Insular de Tenerife y Senador por la isla