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Imponen 31 años y medio de prisión a dos hermanos que secuestraron a la hija de un empresario de Alicante para reclamarle 300.000 euros

   

EFE | Alicante

La Audiencia Provincial de Alicante ha impuesto un total de 31 años y medio de prisión a dos hermanos que secuestraron a la hija de un empresario de Alicante para reclamarle 300.000 euros.

Según la sentencia de la sección tercera de la Audiencia, difundida hoy, a Vicente Manuel C.M. se le condena a 16 años y medio y a su hermano, José Tomás C.M., otros quince por los delitos de detención ilegal, lesiones y tenencia de armas de guerra.

Además, deberán indemnizar con 30.000 euros a la víctima, hijastra de un empresario, y no podrán acercarse a menos de 500 metros por 10 años.

Los hechos tuvieron lugar el 13 de julio de 2009 cuando los dos acusados, tras robar bajo amenaza un turismo a un particular días antes, se dirigieron al centro educativo en el que la joven estudiaba.

Tras pinchar las ruedas del vehículo de ésta, esperaron a que saliera del centro y, después de que la joven llamara a su padrastro para informarle del suceso, se aproximaron con el coche robado y la introdujeron por la fuerza en su interior.

Armados con subfusil ametrallador de combate y con el rostro tapado, condujeron a la chica hasta una zona boscosa del término municipal de Alicante y la introdujeron en un zulo subterráneo, de unos dos metros de profundidad, que previamente habían excavado.

Con el móvil de la joven llamaron al padrastro, responsable de una mercantil de mensajería, y le exigieron el pago de 300.000 euros en billetes de 50 euros, en un plazo máximo de 48 horas.

Se da la circunstancia de que uno de los dos hombres fue empleado de la citada empresa hasta mayo de ese mismo año, cuando fue despedido.

Un día después, el empresario comunicó a los secuestradores que sólo disponía de 74.000 euros, cantidad que fue aceptada por estos últimos, quienes le informaron que al día siguiente tendría que efectuar el pago.

El empresario, que informó en todo momento a la Policía Nacional, se dirigió al lugar indicado por los secuestradores, aunque estos en comunicación permanente con él variaron en varias ocasiones el lugar donde debía depositar el dinero en una bolsa de deportes.

Finalmente, el empresario dejó el dinero en una avenida de la ciudad poco transitada y minutos después apareció uno de los ahora apresados en una bicicleta, quien, tras dar varias vueltas, asió la bolsa, pero fue detenido por efectivos policiales que en todo momento siguieron los movimientos del empresario.

Un día después, el hermano del detenido tuvo conocimiento del arresto de éste y liberó a la joven, pero también fue apresado por la Policía Nacional.