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Indignados y el desempleo (parte II) > Randolph Revoredo

   

No estamos seguros de si es la versión oficial de las peticiones del movimiento; pero al leerlas consideramos que tienen suficiente carne para ponerlas al asador intelectual. Exponemos una segunda entrega de cada propuesta extractada literalmente, entrecomillada y acto seguido nuestra opinión. La primera se publicó el lunes pasado en DIARIO DE AVISOS y en http://sobre-el-volcan.blogspot.com/.

Segundo paquete de medidas de los indignados. Contra el desempleo. Este paquete creemos que es un problema que no es poca cosa ni de fácil solución. Abordamos este asunto a sabiendas que es muy fácil hacer demagogia y buscar el aplauso fácil (el lector habitual sabrá que es algo de lo que no somos afectos) y se transita por un laberinto de sentimientos.

La primera medida propuesta por los indignados es el reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural (es decir, hasta que el desempleo descienda por debajo del 5%).” Si la reducción de jornada supone reducción proporcional de retribución, suscribimos tal actuación. Es menos traumático y económicamente más eficiente que los trabajadores trabajen cuatro días a la semana con una reducción del 20% de sus sueldos, que despedir al 20% de la plantilla. Todos siguen recibiendo compensación y los trabajadores no se desconectan del mercado laboral, eliminando así el peligro de quedar obsoleto. Alemania al parecer hizo hace pocos años algo parecido, con éxito.

Otra medida de Indignados plantea “la jubilación a los 65 y ningún aumento de la edad de jubilación hasta acabar con el desempleo juvenil.” Las cuentas son la cuentas. Asumimos que los indignados desean una gestión eficiente y eficaz de los dineros públicos, por lo que no se debería gastar más de lo que se ingresa sin tener claro cómo se va hacer para devolver lo que se pide prestado. (Lo contrario es sembrar conflicto; que es lo que tenemos ahora).

Si se consigue eliminar gastos suficientes como para no tocar las pensiones, vale. Pero que se sepa: que las pensiones serán en veinte años, haga lo que se haga, un acto simbólico. Nada más. Éstas dependen de un sistema financiero estable, un mercado bursátil que crezca al 8% anual, de una inflación contenida, de un nivel de contribuciones continuamente creciente, de una estructura demográfica joven, y de factores que están completamente fuera de nuestro control, tales como el crecimiento y desarrollo modélico de países emergentes, finanzas públicas de terceros países saneadas, políticas monetarias acertadas, turbulencias geopolíticas a la baja, entre otras.

Desafortunadamente, ninguna de las premisas antes mencionadas se cumple en la realidad para un sistema de pensiones viable. El sector financiero está en respiración asistida. Las bolsas no han crecido al 8% anual de media y mucho menos lo harán en el futuro. La inflación. Los precios ha crecido más del 500% desde los años setenta. La demografía en Europa es de tendencia retrógrada (muchos viejos, pocos jóvenes), lo contrario a lo que necesitaremos. Tenemos países, empresas y personas sobrecargadas de deuda en todas las economías avanzadas. El dolar americano, emblema del mundo en el que hemos nacido, va a someterse a muy duras pruebas sin precedentes en la historia del imperio (y con ellas las premisas que sostienen nuestras ideologías: nos olvidamos que todos los que leen esto somos ciudadanos romanos, burgueses imperiales de izquierdas o de derechas).

Por alguna razón que desconozco, desde tiempos de infancia siempre hemos tenido muchas cuestiones sobre el mundo; muchísimas. Pero si hay algo de lo que estábamos seguro desde siempre era la sensación que de ancianos no podíamos esperar depender de más nadie que de nosotros mismos. Por eso, invitamos desde aquí a desconfiar de lo que los economistas y políticos puedan decir o hacer al respecto: los planes de pensiones públicos (y privados) no cumplirán su función. Haga lo que se haga: no hay salida. A título personal, sin más, consideramos perder energía y tiempo hablar de planes de pensiones gestionados por terceros. Tanto banca como administración han demostrado sobradamente ser bastante torpe y corrupta como para confiarle el fundamento financiero de nuestra mejor etapa de la vida.

El próximo lunes, más sobre la visión de los indignados y el desempleo. Sus propuestas y nuestras impresiones. Un adelanto en http://sobre-el-volcan.blogspot.com/