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Javier Álvarez > Norberto Chijeb

   

Pérdida de confianza. Ese ha sido el motivo esgrimido por el alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo, para destituir a Javier Álvarez, quien ha llevado las riendas del deporte lagunero con acierto, tanto que convirtió a la ciudad en una de las primeras de España en práctica deportiva. Esos méritos, sin embargo, no han pesado en la balanza y al alcalde no le tembló la mano a la hora de ejecutar a una de sus piezas más populares, a riesgo de que se le subleve, como al Gobierno canario, todo el deporte. Igual esa cruzada de Javier Álvarez contra los recortes en Deportes ha sido un episodio más para entender una decisión más que sorprendente y que a priori deja un hueco difícil de llenar para Aymara Calero, que se sepa, abogada y desconocida en la materia. Dicen que Clavijo anda estresado y que pide máxima implicación de su equipo e igual no entendió que Javier Álvarez llevara un mes de baja médica. Un concejal que en su última entrevista nos contaba que sólo aspiraba a la política municipal y que la dignifica al irse dejando el acta de concejal, un rara avis en estos tiempos. Una destitución, en suma, que huele a chamusquina, a gato encerrado. Como si viera y Clavijo, que dice el otro.