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La acción de regalar > Nuria Roldán-Arrazola

   

La acción de regalar ha ido definiéndose culturalmente más que como un acto concreto como un haz de múltiples factores: afectivos, económicos, simbólicos, etc., que cristalizan en un objeto. Desde el Kula de los habitantes de las islas Trobriand en Papúa Nueva Guinea, donde los regalos que se intercambian no poseen valor de uso sino son meramente simbólicos, y constituyen la garantía de una buena transacción comercial e inestimable valor en el establecimiento de relaciones sociales y el mantenimiento de prestigio social.

Por otro lado, las ceremonias del Potlatch propias de los indios americanos de la costa occidental de los Estados Unidos, donde la acción de regalar constituye una exhibición. El regalo es la manifestación de la opulencia de quien hace la entrega, aunque ello conlleve la ruina de quien regala. Regalar es siempre un acto que engrandece al que regala y consagra relaciones y alianzas, fortaleciendo la correspondencia y la hospitalidad. Sin embargo, en estos días las imágenes de los centros comerciales parecen más las ceremonias del Potlatch de los indios americanos que la calmada corresponsabilidad que la amistad y los vínculos afectivos requieren.

Con frecuencia, la naturaleza de un regalo está en relación con nuestra propia autoestima. Por ello a veces se valora más la grandiosidad del regalo o la abundancia de éstos. En el fondo el regalo es una reafirmación personal.

En realidad, el compromiso social y el intercambio de regalos están estrechamente unidos: el uno no existe sin el otro. Por ello muchos regalos exigen en sí una reciprocidad. Al margen de convenciones sociales, el regalo responde a una necesidad de dar, de hacer felices a los demás. El significado profundo de un regalo reside en el mensaje emocional.

Un regalo bien escogido y entregado en el momento adecuado, con su correspondiente ritual, es un motivo de felicidad para quien lo recibe y para quien lo entrega.

Entender la reciprocidad en relación con el efecto y no con el valor económico es un reto presente en estas fiestas navideñas, que, por complicado, no deja de ser un empeño muy saludable.

nuria-roldan.blogspot.com