X
sucesos >

La Audiencia de Barcelona condena a nueve meses de prisión a un Mosso que agredió a una detenida

   

EFE | Barcelona

La Audiencia de Barcelona ha condenado a nueve meses de prisión a un mosso d’esquadra que en abril de 2010 rompió un diente a una detenida ebria tirándola violentamente al suelo, en un caso de maltrato que fue grabado por las cámaras de seguridad de la comisaría.

En su sentencia, la sección tercera de la Audiencia de Barcelona condena por un delito de lesiones al agente Sergio Sena y le obliga a indemnizar con 2.500 euros a la víctima, que a consecuencia de la agresión sufrió heridas en los labios, además de la fractura casi total de un diente y parcial de otro.

Este caso de abuso policial ocurrió el 14 de abril de 2010 en la comisaría de los Mossos d’Esquadra de la plaza Catalunya de Barcelona, donde estaba custodiando a una joven detenida, Miriam, que había sido detenida por el encargado de un bar por molestar a los clientes debido a su estado de ebriedad.

Según la sentencia, la joven dio una leve patada al agente, que para esposarla “de forma desproporcionada la levantó de la silla y, siendo plenamente consciente de que con ello quebrantaba su integridad física, la lanzó violentamente al suelo”, de manera que la detenida se golpeó en la cara.

El tribunal ha condenado al agente de la policía autonómica, no sólo en base a la declaración de la víctima, que en su opinión “resulta contundente”, sino también porque así consta en la grabación de la cámara de seguridad.

Para la sala, el hecho supuso “un auténtico acto de agresión, pues el acusado, cuando la víctima se encontraba sentada en una silla, molesto por la levísima patada que recibió, pues en la grabación cuesta apreciarla”, la levantó y la lanzó un par de metros contra el suelo de forma “violenta y extremadamente brusca”.

Según la sentencia, de la grabación se desprende que no estaba justificado el empleo de fuerza alguna por parte del procesado, ya que la detenida no ofreció resistencia y, además, la diferencia de complexión física entre ambos la hacía innecesaria, al tratarse de una joven “pequeñita” que había sido trasladada a dependencias policiales conducida por un brazo.