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La ciudad del no a todo > Pedro Fernández Arcila

   

Al parecer en los cenáculos periodísticos corre de manera insistente el rumor de que varios alcaldes, presidentes de cabildos y algunos consejeros del Gobierno canario se han reunido con carácter urgente y han decidido declarar a Vitoria-Gasteiz como la ciudad del no a todo y han propuesto acuerdos institucionales para retirar cuantos honores, hermanamientos y convenios pudiera tener aquella urbe con estas islas.

El enfado mayúsculo de esta gerontocracia insular viene dado porque la capital de Euskadi acaba de recibir el premio de Capital Verde Europea 2012, entre otros méritos, por el proyecto que llevan realizando desde hace casi veinte años de rodear la ciudad con un anillo verde. Este plan, que consiste en la creación de un conjunto de parques periurbanos enlazados estratégicamente mediante corredores ecológicos, se une a otros muchos proyectos ambientales tales como el plan de movilidad sostenible y espacios públicos, las acciones de rehabilitación del casco histórico (por el que recibió el premio Europa Nostra), el plan integral de ahorro del agua y un largo etcétera que se han hecho realidad.

El currículum ambiental de esta ciudad vasca produce una sana envidia a todos aquellas personas y colectivos sociales que en Tenerife llevan décadas clamando para que se aprovechen las potencialidades con que cuenta nuestra isla para incorporarse al tren de la sostenibilidad ambiental pero, por esos motivos, la preocupación es considerable entre los que, desde hace treinta años, deambulan por el poder local. Para ellos, que una ciudad pueda vincular su desarrollo económico a la mejora ambiental es demasiado duro como para permanecer impasibles y, por eso, han lanzado esta fatwa colocando a los vitorianos entre los del no a todo.

Les inquieta, por ejemplo, que los vecinos de Las Moraditas o de San Matías, que llevan luchando veinte años por disfrutar de un parque en la montaña de Taco, terminen conociendo que durante ese mismo periodo se han creado cinco parques periurbanos en Vitoria-Gasteiz que dan calidad de vida a los vitorianos y empleo estable a un centenar de trabajadores. Para nuestros jerarcas políticos, el terror se acrecienta ante la eventualidad de que los vecinos de Chamberí o García Escámez conocieran que desde hace años se viene desarrollando un plan municipal de calidad del aire que ha reducido sensiblemente la contaminación y los gases de efecto invernadero en la ciudad o que los jóvenes terminen por conocer que los carriles bici no pertenecen al mundo virtual-electoral, sino que son opciones reales para transitar por tu ciudad. Pero el pavor les atraparía a más de uno si llegara a los oídos de los vecinos de El Toscal que hay alcaldes que han logrado conservar el conjunto histórico y obtener mejoras sociales y económicas para el barrio protegido.

De todas maneras, por ver el lado positivo, si finalmente se confirmaran los rumores periodísticos es de agradecer que de un plumazo manden al saco de la “plataforma del no a todo” a 300.000 vascos que saben que es posible lo que muchos soñamos.

*Concejal de Sí se puede en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife