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Límite 48 horas

   

M. FRESNO | Santa Cruz de Tenerife

Los contribuyentes tienen desde hoy 30 de diciembre y hasta mañana, último día del año, 48 horas, para deducir lo máximo para que la declaración de la renta de 2011 les salga a devolver o a pagar lo más mínimo. Inversiones de última hora y aportaciones al plan de pensiones son las operaciones que se llevan la palma estos últimos días del mes.

Aunque no tanto como en mayo y junio, el trabajo en las asesorías se duplica durante este mes. Los contribuyentes más previsores se acercan a su asesor fiscal para hacer simulaciones de la renta y ver dónde pueden rascar para que ésta le salga positiva o a pagar lo menos posible.

Una de las asesoras fiscales de Clavijo Rodríguez explica que entre un 5% y un 10% de sus clientes acuden estos días a la asesoría para hacer estas simulaciones y prever la renta de este año. Entre las operaciones de última hora destacan, especialmente, las aportaciones al plan de pensiones y este año también han primado las desgravaciones por reformas en la vivienda.

Hay que recordar que este verano el Gobierno acordó deducir un 10% en el IRPF los gastos por las reformas del hogar como medida anticrisis. “El problema es que para poder deducir esta actividad en la renta es necesario tener la factura” y muchos no disponen de ella.

También explicó que muchas personas físicas se dirigen a la asesoría para hacer rentas ficticias debido a que “han adquirido alguna propiedad este año, han cobrado alguna herencia, han hecho alguna inversión o han percibido algún premio”.

En cuanto a las personas jurídicas, la asesora fiscal consultada por este periódico apunta a que, a diferencia de las personas físicas, “la mayor parte de las empresas saben cómo ha sido el año, aunque muchas hacen una simulación del Impuesto de Sociedades para ver cómo lo finalizan”, declaró.

Este tipo de operaciones en las empresas viene haciéndose desde el mes de octubre y noviembre, especialmente, aquellas empresas que no han materializado la Reserva de Inversiones (RIC). “La simulación de la renta en este caso sirve para ver cómo acaba el ejercicio tributariamente con el coste por no haber materializado la RIC”. “Cuánto van a tener que pagar y los intereses son las principales preocupaciones”, indicó.

Cuando se trata de pequeñas inversiones, muchos empresarios optan, por ejemplo, por adquirir equipamiento informático, pero cuando se trata de miles de millones en RIC, “estas operaciones se hacen con mucha más antelación”, puntualizó la misma fuente.