X
SUCESOS >

Los psiquiatras creen que el presunto parricida de Vistabella está cuerdo

   

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

El presunto parricida de Vistabella, conocido como Ponce el curandero, está en plena posesión de sus facultades mentales, según la primera valoración efectuada por los psiquiatras que lo atienden en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria.

Dicha valoración se realizó con vistas al interrogatorio al que ya ha sido sometido por parte de los especialistas del Cuerpo Nacional de Policía asignados al caso. En la misma también consta que este varón, de 54 años de edad, tampoco presenta síntomas psicóticos, al punto de que el responsable sanitario en cuestión informa a las autoridades que, si miente en sus respuestas, “lo hace voluntariamente”.

Este individuo, al que los investigadores consideran clave en la muerte de dos niños en Santa Cruz de Tenerife, ya estaba siendo buscado por la Policía y tenía antecedentes, al parecer por estafa.

Como recordarán los lectores, los cuerpos sin vida fueron hallados el martes 13 de diciembre, pero se cree que fallecieron entre la noche del viernes anterior, el día 9, y la mañana del sábado.

En la actualidad, Ponce se recupera de sus heridas en el área psiquiátrica de dicho centro sanitario y está acusado de ser tanto inductor como cooperador necesario del asesinato de los dos pequeños, su hijastra de 11 años y su propio hijo, de apenas cinco.

Como corresponde a delitos de tal calibre, la titular del juzgado de Instrucción número 1 de la capital tinerfeña ha decretado su encarcelamiento provisional, comunicado y sin fianza, al igual que para la madre de los niños, Sonia, ya en prisión y acusada de ser la autora material de este doble parricidio.

Buscado

Por lo que respecta al interés de la policía para localizar a Ponce, fuentes cercanas a la investigación confirmaron a este periódico que en las dos semanas previas al crimen se le buscó sin éxito, aunque no consta si era para proceder a su arresto. De cualquier modo, el sospechoso no las tenía todas consigo porque sabía que estaba siendo buscado y optó por esconderse, para lo cual habría contado con la colaboración de Sonia. Lo que no está aclarado es si durante esas dos semanas, Ponce se refugió o no en la casa donde tuvieron lugar los crímenes. Viene a cuento desvelar ahora los datos aportados por un vecino que no quiso desvelar su identidad y que llamó a la Redacción de este periódico en la tarde-noche del mismo martes 13.

Según dicho informante, días antes de conocerse la tragedia fue interceptado cerca del lugar por un hombre que le preguntó tanto por Ponce como por la propia vivienda. Tal hombre se habría identificado como guardia civil, pero portavoces autorizados de la Comandancia provincial del Instituto Armado han descartado, en primera instancia, tal posibilidad.

[apunte]

Acorralado

En cuanto a las heridas de las que ahora se recupera en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria el presunto parricida de Vistabella, conocido como Ponce el curandero, se las provocó cuando intentó suicidarse tras la muerte de los niños. Aunque la pareja dejó una carta en la que reconocen que tenían planeado asesinar a los pequeños y luego quitarse la vida, fuentes cercanas al caso han confirmado a este periódico que sólo intentó matarse cuando los agentes de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife intentaban acceder a la vivienda de Vistabella donde tuvo lugar esta tragedia.

Recordar que en la misiva en cuestión, cuya autoría se adjudica casi en su totalidad al propio Ponce, se explica que la pareja a la que se acusa de asesinar a los dos niños se conoció en el año 2003, cuando eran tratados de sus respectivos intentos de suicidio. Aunque de la lectura de la misma puede deducirse que la idea del suicidio nunca abandonó la pareja, Sonia apenas presentaba unos cortes superficiales en las muñecas cuando fue detenida y Ponce solo intentó ahorcarse en un patio interior cuando se vio acorralado.

[/apunte]