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Moción de censura en Santa Cruz > Ángel Llanos

   

El alcalde chicharrero está aplicando una política laissez-faire, término francés que significa “dejar hacer” con el que se describía el capitalismo norteamericano del XIX: frente a quienes critican su gestión, la estabilidad del gobierno y las condiciones de su elección, el señor Bermúdez laissez-faire. Eso explica su sosiego ante las informaciones sobre una moción de censura. Las decisiones políticas para materializar intereses partidistas, deben tener en cuenta estos criterios:

Objetivo: quienes no han gobernado, o quienes han perdido el poder tras lustros ejerciéndolo (aunque sea cogobernando), deben recuperarlo.

Estrategia: para alcanzarlo a medio plazo (ya dijo Keynes que “a largo plazo todos estaremos muertos”), los partidos estabilizan sus representantes (no cambian de candidatos cada elección), estos se dediquen exclusivamente al objetivo (sin que la duplicidad de cargos o responsabilidades públicas o privadas les quite tiempo o concentración), y comparten experiencias con los votantes (en Santa Cruz, la mayoría se ha criado en un barrio). Y a corto plazo, el objetivo sólo se puede alcanzar cambiando de socios (como hizo Zerolo) o mediante una moción de censura.

Medios: bajo los principios cristianos, el fin no los justifica; pero quienes no actúan con esos valores, utilizan cualquier fórmula para lograrlo (cainismo incluido). Aunque los partidos no sean ONG’s, deben dar ejemplo con los métodos que usan (la moción de censura es uno perfectamente válido).

Medios, estrategia y objetivos deben ser legales, lo que implica que sus protagonistas conozcan la Ley. La última modificación legislativa impide que en Santa Cruz de Tenerife (Ayuntamiento de 27 concejales con 14 en el grupo de gobierno) se produzca una moción de censura apoyada por un miembro nacionalista del gobierno municipal: si un concejal de CC-PNC-CCN apoya una moción de censura, en lugar de 14 votos serían necesarios 15 para que prospere; si son 2 ediles del grupo mayoritario gobernante los que la firmaran, harían falta 16 votos para cambiar al alcalde, y así sucesivamente. No es necesario ser licenciado/a en Derecho para saber esto (aunque es curioso que quienes lo son, no conozcan las medidas antitransfuguismo aprobadas para evitar las mociones de censura).

Así que, dado que la única posibilidad de censura en Santa Cruz es que el PSOE la apoye y no la suma de los 13 ediles de la oposición más uno de CC-PNC-CCN, el alcalde… laissez-faire.

*Exportavoz del PP en el Cabildo de Tenerife y en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife