X
Cuadernos de áfrica >

Panoramas informativos > Rafael Muñoz Abad

   

Ojeando buena parte de la prensa nacional se tiene la sensación de que aquel sismo que se bautizó como la primavera árabe, poco a poco ha ido perdiendo plana hasta convertirse en un serial que ya ocupa el ecuador del telediario. La presumiblemente contagiosa inercia nacida en Túnez se ha ido ralentizando hasta una inapreciable velocidad de crucero en forma de estancamiento posrevolucionario. Un estadio informativo que no va más allá de la habitual crónica de la plaza Tahrir de El Cairo; de los comicios tunecinos; la ya resuelta caza de Gaddafi; y poco más. El tratamiento que esta información sufre desde el prisma de los medios de comunicación en lengua francesa o inglesa, se revela considerablemente más metódico que la habitual crónica de los medios españoles; exclusivamente abonados a la actualidad y al suceso. Rotativos que viven tan alejados del continente como lo está nuestra política institucional hacia África. ¿Recuerdan la bochornosa visita de Bono a Obiang en la ex Guinea española?: “… nos une más de lo que nos separa…”. Ya le vale señor mío, que para su información, le recuerdo que los libros de texto de las escuelas de Malabo vienen en francés. A los medios cuyas oficinas están en Londres y Nueva York les interesa especialmente lo que pueda suceder en Egipto y especialmente con el Canal de Suez; por otra parte, las agencias francesas no pierden de vista la situación en Argelia, Marruecos y Túnez; y es que la alta demografía magrebí en Francia, conjuntamente con los importantes intereses de las multinacionales galas no son cuestiones baladíes. ¿Y qué pasará en la nueva Libia?; ¿y con el referéndum del Sahara occidental?; ¿y qué fue de la hambruna de turno en el Cuerno de África?; respuestas inciertas para preguntas vagas. Ahora sólo importa la crisis económica del mundo desarrollado; como si en algún momento antes hubiese interesado cualquier otra. Este verano; vagabundeando por algún país árabe, me percaté de que no son pocos los medios franceses dedicados exclusivamente al continente africano. Me decía mi amigo Brahimm: “…los europeos tenéis una imagen distorsionada de África; bebéis en fuentes que siguen gobernadas por el paternalismo…”. Y seguramente no le faltará razón. Hace poco asistimos al último parto africano. La división de Sudán en dos nacionalidades pasó muy de puntillas por los medios españoles; a la par, las agencias anglosajonas y francófonas destilaban [entre otros] análisis acerca de cómo se verían afectados los intereses de las petroleras, que en los yacimientos sudaneses tienen puestas sus miras. Es curioso como el estilo con el que Al jazeera o Alarabiya cubrieron el cerco a Gaddafi; distando poco del que ofrecían las grandes cadenas estadounidenses. Aunque lo que realmente podría asombrar a muchos, es como en Malí o Mauritania mucha gente te habla bien de Gaddafi y de sus generosas donaciones sociales. Y es que sin la menor intención de hacer apología del libro verde, lo cierto es que con frecuencia no se cuenta todo; más bien se manipula.