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Querido Li > Perplejita Me Hallo

   

Se ha muerto el Querido Líder, Querido Li, Kim Jong-Il. Y encima en Navidades, para más depresión. La mona Cheeta no pudo superarlo y falleció días después.

Todo lo que ha venido de Corea del Norte desde la segunda mitad del siglo XX hasta la fecha ha sido flipante, pero las últimas décadas se han llevado la palma. La firme implantación de un régimen comunista hereditario nos demuestra a los descreídos que eso de que “todo está ya inventado” no es cierto, que siempre se puede innovar.

Las imágenes de miles de coreanos llorando a lágrima viva por su Querido Li resumen el estado catatónico de un país que ignora que en el resto del mundo hay más países, más vida y más libertad.

A ver quién es el coreano guapo que no sobreexplota sus lagrimales en recuerdo de Kim ante la atenta mirada de los militares que vigilan que todo siga en su delirante estado, como el Querido Li hubiera deseado.

El chiringuito lo hereda el Brillante Camarada (¿dónde hay que echar el currículum para ser el que le pone los apodos a los líderes norcoreanos?), un jovenzuelo con cara de pan y aspecto de estar tramando algo para estar a la altura (sin cardado) de su padre. Poco se sabe de Kim Jong Un, así que los que le escriban disparatadas loas tienen carta blanca para inventar cuantas chorradas quieran, como hicieron con su padre, del que dice la leyenda que nunca defecó, por ejemplo.

Así estaba y así acabó, por otra parte.