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Rajoy aboga por rediseñar el sistema bancario español, de modo que haya menos entidades

   

EFE | Madrid

El líder del PP y próximo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha reconocido hoy que está difícil que España se pueda financiar el año que viene a un precio razonable, por lo que ha abogado por rediseñar el sistema bancario español, de modo que haya menos entidades, y sanear “sin dudas” los balances.

El futuro jefe del Gobierno ha indicado en este sentido que la decisión reciente del Banco Central Europeo de bajar los tipos camina “en la buena dirección” y alivia al sector financiero español.

Ante la Junta Directiva Nacional del partido, Rajoy ha incidido en la importancia de culminar la reestructuración de dicho sistema, si bien no ha citado en ningún momento una de las posibilidades que para ello está pensando: crear un “banco malo” como han hecho varios países europeos.

El “banco malo” es un recurso al que han llegado varios Estados y entidades del entorno para apartar sus activos tóxicos.

En el caso español, ese banco absorbería todo lo relacionado con el sobredimensionado mercado inmobiliario español.

El coste de lo que asuma el mencionado “banco malo” es lo que tiene que calcular el PP, aunque en el equipo económico de los populares ya se apunta que será una cifra elevada.

Pase lo que pase con ese “banco malo”, Rajoy dijo en Marsella la semana pasada que la decisión la tomará a primeros de 2012.
No obstante, ya ha alertado hoy de que España “aún tiene que pedir mucho dinero prestado al exterior”.

La cifra dependerá de cómo acabe el déficit este año, de forma que si se cierra en el 6 por ciento, habrá que pedir 60.000 millones de euros; y se termina en el 7%, la cuantía ascenderá a 70.000.

Tal y como ha señalado Rajoy, “hay dificultades para que te den ese dinero, como también existen dificultades para poder financiarte a un precio razonable”.

Será clave, por tanto, la reestructuración del sistema financiero, puesto que “las entidades tienen que devolver mucho dinero”, concretamente más de 100.000 millones de euros.

Ello unido a los problemas de morosidad y a los cuestionados balances de varios bancos y cajas, los más expuestos al mercado inmobiliario, ha conducido a Rajoy a asegurar que “habrá que hacer un esfuerzo para sanear los balances”.

Para el próximo presidente, es fundamental que “no se generen dudas” y la reestructuración se termine con menos entidades que antes.

El líder del PP ha destacado que hay que refinanciar la deuda pública y privada, lo que aboca a pedir “mucho dinero al exterior”. Y si bien el BCE jugará un papel determinante, Rajoy ha puesto énfasis en que las políticas contra el déficit y la deuda resultarán aún más cruciales.

No ha habido medidas concretas ni anuncios de calado, salvo la insistencia en abordar primero la reforma laboral y la citada del sector financiero. Luego vendrán las demás, como ha asegurado.

Rajoy ha repetido su apuesta por bajar el déficit, por lo que se ha enorgullecido del pacto europeo de la semana pasada a pesar de la renuncia de Reino Unido, ya que consagra la estabilidad presupuestaria, y, por tal motivo, ha indicado que España estará en la UE “opinando y dando argumentos” en función del peso de su PIB en la economía continental.