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Reyes, reinas y niñ@s > Miguel L. Tejera Jordán

   

El guionista de la adoración de los reyes magos debió ser un machista y un racista de tomo y lomo. No de otra forma se explica que los reyes magos fueran tres hombres, dos de ellos blancos y un tercero negro. Un tercero al que se le coloca en el último puesto de la comitiva para resaltar aún más que no era un rey blanco. No está claro, ni nadie ha explicado, si el citado guionista era un blanco sudafricano de antes del apartheid. Pero sí resulta evidente que no sabía quién era Leire Pajín, ni qué consecuencias ha tenido para la modernidad la igualdad de género que impregna toda la legislación democrática española de la hora actual. Aunque doña Ana Matos no se haya enterado. O puede que se haya enterado pero prefiera resaltar los entornos familiares como espacios de violencia de género, en lugar de llamar a la dicha violencia por lo que es: violencia machista. Bueno, a decir verdad, violencia machista en la inmensa mayoría de los casos, por más que la excepción confirma la regla y también habría que hablar, pero en un porcentaje cuantitativamente mucho menor, de violencia de algunas mujeres -pocas- contra sus parejas masculinas.

Pero es que, junto al guionista de la adoración de los reyes magos, hay que denunciar, asimismo, al organizador de la lotería del Niño, que no es un guionista, sino una guionista: la ONLAE, es decir, la Organización Nacional de Loterías y Apuestas del Estado. La ONLAE también es machista, a pesar de ser una organización de género femenino. No de otro modo se explica que la lotería del Niño, de cada año, sea la lotería del Niño y no la lotería de la Niña.

Si aplicamos la igualdad de género a rajatabla, la lotería del Niño debería ser la lotería de la Niña a años alternos. Por ejemplo, los años pares sería la lotería del Niño y los impares la de la Niña, aunque puede que tampoco surja el consenso en cuanto al reparto de la lotería en razón del género, no por el género en sí, sino porque los años pares son de derechas y los impares, de izquierdas. Y no puede ser que todos los niños sean de derechas y todas las niñas sean de izquierdas. La prueba es que Felipe González es varón, pero no de derechas, sino de izquierdas. Y que Ana Matos es mujer y no es de izquierdas, sino de derechas. José Luis Rodríguez Zapatero no se sabe bien lo que es, aparte de varón. Pero nunca quedará claro si fue de izquierdas primero, y luego de derechas, o si fue siempre de derechas, aunque lo disimulara al comienzo…

En fin, que el guión de la adoración de los reyes magos debe ser revisado para adaptarlo a la modernidad imperante. Propongo que un lustro sean reyes varones y, otro, reinas mujeres. Melchor, Gaspar y Baltasar, los reyes. Y Clotilde, Felisa y Cipriana, las hembras. Tendríamos la paridad garantizada. La paridad y la parida, o sea, ambas las dos, both, como dicen los ingleses. Lo del color es otra.

Los reyes magos tendrían que ser todos blancos un año y todos negros al siguiente. Y las reinas, pues ídem. Yo lo que quiero es que me toque la lotería, la del Niño o la de la Niña. En materia de reyes y reinas me da lo mismo. Al fin y al cabo, ya quitaron de la comitiva a los duques que hacían de pajes. Lo que no podemos cambiar es el género del Niño. Ni el de la madre. Jesús era varón y, la Virgen María, hembra.