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Sacrificios > Alfonso González Jerez

   

Algo habrá qué hacer. La crisis ya no es una áspera coyuntura, sino la definitiva naturaleza de las cosas. Una glaciación de capitales, cuerpos y espíritus. El propio Rey, Don Juan Carlos I, ha anunciado que vienen tiempos muy duros, y cuando un monarca con silla para cazar lo proclama con tan sentida sobriedad es para echarse a temblar, porque igual no le ponen cojinete en el artilugio y cazar al corzo se transforma en un tormento. A medida que la miseria se nos encarama a la chepa -en mi modesta profesión han echado a la calle a una veintena de periodistas en los últimos quince días en Canarias, una versión gremial de La Matanza de Texas- la gente se torna más sensible a las tajantes solicitudes que exigen a los políticos que se rebajen los sueldos hasta alcanzar la nómina de un becario. La demagogia es uno de los pocos productos realmente baratos en una recensión que amenaza con descuadernar el orden social, lo que, por otra parte, siempre entusiasma a los adeptos del cuanto peor mejor, versión las contradicciones del capitalismo por fin harán saltar el sistema. Ya hay algún que otro alcalde que gana menos que la élite funcionarial de su corporación pero, curiosamente, a los peticionarios jamás se les ocurre proponer que se le toque un euro a los burócratas de alto copete, porque eso supone un ataque intolerable a los derechos adquiridos y, si me apuran, al Estado de Bienestar.

Sin embargo, la cosa no puede quedar así. Son imprescindibles gestos simbólicos que no le cuesten demasiado a nuestros sufridos representantes democráticos y, al mismo tiempo, tranquilicen a una ciudadanía cada vez más irritable y que, en muy poco tiempo, verá crecer la desesperación como una sinfonía de espantos incesantes. Unos sencillos gestos. Por ejemplo:

a)Antonio Castro deberá llevar una única corbata durante toda la legislatura que en ningún momento podrá ser planchada y lavará personalmente en una pila instalada en su despacho; b) Paulino Rivero hará jogging descalzo evitando escandalosas zapatillas deportivas de marca; c) Cristina Tavío seguirá utilizando pañuelos gucci, pero solo modelos anteriores a anteriores a 2008; d) José Miguel Pérez se cortará el pelo al cero para evitar gastos de peluquerías e hipotéticas demandas de Manolo Vieira; e) Francisco Hernández Spínola renunciará a las gafas doradas y utilizará un monóculo; f) Manuel Fernández avanzará siempre escondido tras un biombo y pasará previamente por el quirófano para extraer de su cuerpo cualquier metal valioso; g) Román Rodríguez se comprometerá a prescindir del secador de pelo y se limitará a utilizar un fijador de Llongueras.
Por sacrificios que no quede.