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Somos 6.973.880 personas > José Antonio Valbuena Alonso

   

El pasado 20 de noviembre se celebraron las elecciones generales, que ganó de forma clara el Partido Popular con 10.830.693 votos, unos 500.000 votos más de los obtenidos en las elecciones de 2008.

Por el contrario, nuestro partido obtuvo 6.973.880 votos, que comparados con los alrededor de 11.200.000 votos obtenidos en las anteriores elecciones (lo que supuso el mayor apoyo que nunca haya recibido una fuerza política en cualquiera de las elecciones generales celebradas) son un retroceso de más de cuatro millones de personas que dejaron de apoyarnos en esta ocasión.

Se trata de un resultado que, como socialista, me cabrea por no haber sido capaz de convencer a aquellas personas que confiaron en nosotros hace tres años y medio, y ahora no lo han hecho. Y de la misma forma me imagino que hará sentir igual a todos aquellos cargos y militantes del PSOE que no hemos sido capaces de retener esos más de cuatro millones de votantes que hemos perdido.

No se trata de ahondar en las explicaciones que justifican este resultado, que centran su principal argumentación en la gestión que hemos hecho de la mayor crisis vivida por el mal denominado mundo desarrollado. Gestión forzosamente exenta de autonomía nacional y muy marcada por las pautas que los principales gobiernos liberales del contexto europeo han venido imponiendo y que en cierta medida hemos podido capear velando por los intereses de nuestros ciudadanos.

A pesar de todo tenemos un importante apoyo detrás de cada uno de los 110 diputados que conforman el Grupo Socialista, lo que nos lleva a afirmar con orgullo y responsabilidad que nuestra base es fuerte, tan fuerte como nuestro mensaje de izquierda, solidaridad y humanismo.

Las casi siete millones de personas que votamos al PSOE no nos avergonzamos de ninguna de las medidas adoptadas por el gobierno saliente; tal vez no las compartamos en su totalidad, pero en todo caso la asumimos y las defendemos. Por supuesto que también estamos “indignados” (término tan usado en los últimos meses) porque Europa está siendo gobernada por aquello que se denomina “mercados” desde Berlín y París con unas prácticas liberales salvajes, capitaneadas por Merkel y Sarkozy y que van a encontrar en el Presidente Rajoy a un grumete ansioso en demostrar su capacidad de servicio a esos intereses liberales.

Ahora más que nunca nuestro mensaje de izquierda toma más importancia que nunca, porque estoy convencido que no tenemos que diseñar un nuevo discurso, lo que tenemos que hacer es aplicar el ya existente. Nuestro ideario está fuertemente enraizado en valores humanistas defendidos por tantos compañeros y compañeras a lo largo de más de 130 años de historia. Nuestro discurso tiene perfectamente marcadas sus líneas estratégicas, que debemos retomar con orgullo ya que los drásticos recortes sociales a los que nos veremos sometidos van a hacer necesario que nuestro partido, el PSOE, se convierta en la herramienta que siempre ha sido para defender, obtener, mejorar y garantizar aquellos derechos sociales que han hecho avanzar a nuestro país a cotas jamás imaginadas.

El no tener un líder definido en la actualidad, no significa que estemos huérfanos de padre y madre, porque en un partido como el nuestro ese vacío puntual puede ser ocupado fácilmente por cualquier compañero o compañera que esté seguro y convencido de nuestros principios que se resume en un apoyo incondicional al que menos tiene, en todos los sentidos, es decir al que menos posibilidades tiene para poder desarrollar unos estudios, al que menos posibilidades tiene para recibir un servicio sanitario digno, el que menos posibilidades tiene para sobrevivir económicamente, etc., para de esa forma, mediante el apoyo mutuo poder crear una verdadera comunidad.

Todos los que apoyamos al PSOE en el pasado 20-N y fuimos casi siete millones, seguramente conocemos a alguien que nos votó en 2008 y que por los motivos ya sabidos no lo hizo en esta ocasión. Delante de nosotros tenemos unos años para lograr recuperar la confianza y el apoyo de esas personas y ésa será una tarea que debemos encabezar en primer lugar aquellos que estamos en responsabilidades de gobierno, demostrando más que nunca que existen dos formas de gobernar. Tenemos que lograr aquello que no pudimos en las dos semanas que duró la campaña electoral.

Estoy seguro de que no nos van a faltar los argumentos para dar cuerpo a nuestras acciones y discurso. Todos aquellos que nos sentimos “indignados y cabreados” por haber perdido las elecciones tenemos que trabajar para recuperar ese apoyo y volver a convertir al PSOE en la fuerza política más votada en toda la historia de la democracia, récord que aún mantenemos.

*Vicepresidente cuarto y consejero socialista en el Cabildo de Tenerife