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Trinchera > Alfonso González Jerez

   

Las rebajas del Tío Mariano. Ya explicó el apóstol del Sentido Común que era un hombre previsible; no están justificadas, por tanto, las razones para la estupefacción por el discurso de investidura de ayer. Fue una pieza retórica mejor recortada que la barba del candidato y, sobre todo, muy previsora. El señor Rajoy, por ejemplo, valoró el recorte presupuestario impuesto por los compromisos fiscales con Bruselas, en unos 16.000 millones de euros, pero estoy seguro que esta ya descomunal cifra se verá aumentada en los presupuestos generales que llevará al Parlamento a principios del próximo marzo, si no en el decreto de prórroga de los actuales. La técnica política del discurso de Rajoy consistió en dividir su programa en tres partes: lo que dijo que hará (en general buenas o neutrales o abstrusas noticias, como la revalorización de las pensiones o un apunte insustancial de reforma educativa), lo que no dijo que hará pero se cuidó muy mucho de descartar del todo (subidas impositivas) y lo que avisó que haría sin establecer plazos ni concretar metodologías (la definición de una cartera de servicios sanitarios comunes con la introducción del llamado copago, el saneamiento del sistema financiero y sus costes o la explicitación de los servicios sociales y asistenciales sacrificados en el altar del rigor presupuestario, el rigor mortis de la política económica contemporánea). Con esto tiene el señor Rajoy para ir tirando en las próximas semanas y, sobre todo, para desembarazarse de cualquier estigmatización demasiado pronunciada, con vistas a las elecciones andaluzas y a la muy compleja reconversión de sus alcaldes y barones autonómicos en dirigentes políticos buenos, bonitos y baratos.

En Canarias el que quiere mandar (y ya empieza a hacerlo) es Soria. En particular si el señor Soria es ministro tiene el firme propósito de convertirse en el estricto fielato de cualquier demanda, reivindicación o solicitud que eleve un Gobierno autonómico políticamente engarrotado y financieramente tieso. Soria exigirá pleitesía, sahumerios y rogativas a cada consejero del Gobierno regional que visite Madrid o se cartee con un ministerio: hará política canaria desde los resortes de la administración del Estado en tiempos de desolación presupuestaria y no tendrá piedad hacia unos coalicioneros que pretende borrar del mapa. ¿Todo esto es serio? No, no lo es. Dicen que en la I Guerra Mundial un regimiento alemán mandó un telegrama a un regimiento austriaco: “Aquí la situación es seria, pero no desesperada”. Los austriacos respondieron en cinco minutos: “Pues aquí la situación es desesperada, pero no seria”. Adivinen en qué trinchera estamos.