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EL GORDO DE NAVIDAD > X ANIVERSARIO DEL PRIMER PREMIO

Un decenio después del 18.795

   

Los palmeros hacían este martes cola para comprar su décimo de lotería en la celebración de un aniversario que rememora la felicidad del año 200. / ACFI PRESS

EUGENIA PAIZ | Santa Cruz de La Palma

Hace diez años, un 22 de diciembre como el de mañana, asomó a La Palma un amanecer desapacible aderezado de un frío cortante que arrojaba una estampa casi vacía de la emblemática calle Real, mientras unos pocos transeúntes sorteaban sus arterias abiertas a primera hora por las obras que, años más tarde, terminaron por renovar su aspecto.

Sobre las nueve de la mañana los niños de San Ildefonso, protagonistas en el día de la Lotería de Navidad en el Palacio de Congresos de Madrid cantaron el número mágico, el 18.785, el mismo que en la Isla Bonita cambió cambió las vidas de decenas de familias, de personas anónimas algo ajenas al protagonismo que alcanzaron en todas las portadas de televisión, prensa y radio, y que se lanzaron a esa misma calle en obras para reunirse a las puertas de la administración de Lotería número 1 de Santa Cruz de La Palma en una celebración única, la que sólo puede otorgar el Gordo de la Lotería de Navidad.

El propietario de esa pequeña administración, León Cobiella, ofrecerá este año la retransmisión del sorteo en directo desde las pantallas instaladas en ese mismo negocio, ahora en la Anselmo Pérez de Brito número 11 de la misma capital palmera. La diferencia, nos cuenta, más allá de la nueva ubicación física, es que “ahora sí tenemos champán guardado para celebrar el primer premio que, estoy seguro, daremos este año. Hace diez años, aquel 22 de diciembre, el Gordo nos pilló desprevenidos y apenas conseguimos unas botellas”. “Por eso -explica- nos tocó brindar con sidra”.

Nambroque

León no puede olvidar ese día, ese número que nunca ha vuelto a la administración, que nunca más ha pedido y del que vendió aquella mágica navidad palmera 75 hojas, 150 números “muy repartidos porque fueron vendidos a Coros y Danzas Nambroque de La Palma y ellos a su vez también lo distribuyeron entre mucha más gente”. A Víctor González, el director de esta legendaria agrupación folclórica se le adivina la nostalgia en la mirada al recordar aquel día, “aquellas primeras horas, aquella sensación de tremenda felicidad”.

La fugacidad de ese momento no se evaporó tras la noticia, sino que llegó a la Isla en forma de 15.000 millones de las antiguas pesetas, justo el año en el que nos preparábamos para la entrada del euro. Recuerda en tono bromista León Cobiella: “Era una cantidad superior a la del presupuesto del Cabildo y así se lo dije al entonces presidente del Cabildo”. “Se pagaron muchas hipotecas, se compraron pisos en La laguna para los hijos que estudiaban o que iban a estudiar más adelante y se compraron muchos coches”. Dentro de esa historia colectiva, la del Gordo de la Lotería en La Palma en 2001, está la historia de gente como Francisco, un peón y a ratos paredero, que se hizo con el número de lotería unos días antes y por casualidad en una cena de trabajo a la que estuvo a punto de no ir. Recuerda como aquel 22 de diciembre como “el más feliz”. Explica que “mientras lo celebraba yo ya sabía a qué iba a dedicar el dinero y cumplí con lo que tenía en mente: terminar de pagar la casa, comprar un apartamento y pagar pequeñas cositas que tenía por ahí y que me estaban quitando el sueño”.

Las ventas en la administración de lotería número 1 de Santa Cruz de La Palma continuaban ayer y no había quien no recordara este “décimo” aniversario. Aún así y quizás “por efecto de la crisis” según el análisis de León Cobiella,”las ventas son más o menos las mismas de todos los años y la gente sigue viniendo para pedir, algunos los mismos números de siempre, o manteniendo la costumbre de dejarle todo al azar”. León, que no se quedó con ningún décimo de aquel 18.795, afirma con rotundidad que “a mí me cayó la lotería aquel día porque dar el premio fue la mayor satisfacción”.