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LUNES MINERAL >

Una estación en su leyenda > Salvador García Llanos

   

Tomado de la canción de Lennon y McCartney, Paperback writer, traducido como Escritor de libros de bolsillo: “Estimado señor o señora: ¿querrá usted leer mi libro? Me ha costado años escribirlo, ¿querrá echarle un vistazo?”

Una frase de sir Winston Churchill: “No dejéis el pasado como pasado porque pondréis en riesgo vuestro futuro”.

Y una afirmación de Agatha Christie: “Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único”.

Con Viajeros por sol, playa… y descanso, Nicolás González Lemus acredita lo que ya sabíamos, que no es un escritor de libros de bolsillo. Porque no ha querido dejar el pretérito inmóvil y porque se ha empeñado, esencialmente, en avanzar por esa vía de la búsqueda, de la recuperación y de la investigación, a la que proporciona no sólo el rigor exigible al historiador sino la forma atrayente del relato descriptivo en el que es posible descubrir tantas cosas que estaban ahí, en el imaginario popular, difusas, dispersas y hasta desvirtuadas o desnaturalizadas, alimentando leyendas urbanas.

Por tales razones, el autor no es un Paperback writer, pues para eso ya ha escrito con este volumen, por seguir con la traducción de la composición, más de mil páginas de historia que puede alargar porque claro que gusta el estilo. Cuando Carmelo Rivero, en el mismo contexto beatle, le llamó “detective ilustrado” seguramente apuntaba a la calidad de la plasmación de sus averiguaciones, siempre contrastadas con las pruebas de un trabajo concienzudo y comprometido que ha enriquecido pasajes o episodios de nuestra historia local más cercana, para que se hable de ella con fundamento y credibilidad.

Es que si no, casi todo hubiera quedado en los utilitarismos nostálgicos de las charlas, en los recursos de las conversaciones entre más o menos versados, en la plétora de inevitables añoranzas y en la inmensidad de la información/tradición oral manejada a conveniencia.

Estamos pues ante una nueva obra de alguien que va más allá de los libros de bolsillo. “Ningún lugar de la tierra ha sido visitado tanto por tantos viajeros como las islas Canarias”, escribe el autor en la introducción del libro. Y esa afirmación, desmenuzada en los tres capítulos y las doscientas cuarenta y una páginas siguientes, es la premisa del claro interés de los británicos por Canarias a lo largo de la historia, principalmente en los campos del comercio y del turismo.

Explica González Lemus en este libro la evolución del turismo a través de la mirada y experiencias de los viajeros más distinguidos y se centra en tres entrecomillados distinguidos ingleses, como figura en la portada: Agatha Christie, Winston Churchill y The Beatles. Alguna magia coincidente debe guardar el número: los protagonistas; los tres momentos distintos del desarrollo del turismo insular en que se producen sus visitas y porque fueron tres (John Lennon, según recomendación de Brian Epstein, el singular y omnipresente manager, prefirió Torremolinos y eso que había sugerido llevar las guitarras “pues acaso seamos capaces de hacer swing para los canarios”), fueron tres -decíamos- los componentes del grupo que estuvieron en la isla. Las visitas de los personajes le sirven para explicar la evolución en la especialización del turismo. Aquí encontraron lo que buscaban, probablemente con desigual suerte, la escritora, el político y los músicos. Su leyenda, desde luego, guarda una estación en la isla, en el Puerto.