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¿Más recortes? > Francisco Pomares

En otros 21.000 millones de euros cifra Román Rodríguez los nuevos recortes que habrá que aplicar al presupuesto en marzo, cuando el PP presente su proyecto de cuentas del Estado. Las previsiones de Román Rodríguez coinciden con las del Gobierno de Rajoy, pero dependen aún de lo que ocurra en estos tres meses en relación con la prima de riesgo y la estabilidad del euro. En la hipótesis de que la deuda española sufra nuevos ataques, o se presenten problemas con el euro en estos meses, las previsiones se volatilizaran, igual que saltaron por los aires las promesas electorales de Rajoy sobre la contención de los impuestos, nada más tener conocimiento de que el déficit público español de 2011 superaría en dos puntos -pasando del seis al ocho por ciento- lo previsto por el Gobierno Zapatero. Es cierto que la mayor parte de ese déficit no es responsabilidad directa de la Administración central del Estado, sino consecuencia del derroche autonómico. Pero lo de menos es quien siga ensuciando la casa, el hecho es que hay que barrerla. Rajoy ha optado por barrer en su corral lo que no quizá no sea capaz de hacer barrer a sus barones. Y podría ocurrir que acaben pagando justos por pecadores.

Por ejemplo, en Canarias. Aquí abajo se ha cumplido hasta ahora con las previsiones de déficit. Nuestro problema no es un uso imprudente de la deuda pública, sino un reparto indecente de los beneficios del desarrollo. Tras veinte años de gobiernos nacionalistas, ese desarrollo no ha servido para sacar a las islas de la cabeza de todos los récords negativos. Aquí tenemos más desempleo, peores sueldos, más pobreza, peor educación, peor sanidad, más incultura, más drogas, más adolescentes preñadas y más desestructuración familiar y social. Los años de las vacas gordas no sirvieron para sacarnos de las listas de la infamia, sino para enriquecer a los más cercanos al poder. Pero aquí no se gastó lo que no se tenía: se usó el maná que llegaba de Europa para hacer más carreteras e infraestructuras, en vez de meterlo en políticas sociales, guarderías públicas y dependencia.

Ahora llegan los recortes, y a todo el mundo parece darle igual que en esta región -que sí cumplió con sus compromisos de déficit- haya ya un 30 por ciento de parados. La fórmula aquí no pude ser la misma, no porque seamos diferentes -no lo somos-, sino porque aquí queda margen para la deuda y hacen faltan políticas de estimulo económico.