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“Canarias sabe influir en las decisiones de la UE”

Oliver Martín lleva ya catorce años fuera de España. / DA

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

Oliver Martín es un funcionario de la Unión Europea que conoce de cerca la “influencia” que Canarias ejerce desde su condición de región ultraperiférica.

-¿Cómo se trabaja en Europa? ¿Hay diferencia respecto a España?

“En las empresas en las que trabajé antes siempre había conflictos culturales, porque suele dominar una cultura, bien sea la del país de origen de la empresa o la cultura local. Al contrario, en las instituciones, con compañeros de 27 países y sin influencia de la cultura local, no hay predominancia de ninguna forma de trabajo específica de un país. A mi modo de ver, se ha instaurado una cultura de trabajo internacional bastante estándar, lo cual es de agradecer. Las condiciones de trabajo son buenas. Como toda administración pública los procedimientos son relativamente lentos comparados con los de una empresa u otra organización pequeña, y se genera mucho papel, pero la mayoría de las veces ambas cosas vienen dadas por imperativo legal, ya que la transparencia en la gestión es necesaria cuando se gasta dinero público. Sin embargo, existen muchos proyectos internos para agilizar la administración sin descuidar las obligaciones legales. Dentro de las instituciones europeas hay un ambiente de trabajo bastante profesional. Hay un poco más de formalismo en el puesto de trabajo del que suele haber en España, donde la cultura latina hace que se tenga una relación más informal con los compañeros. Pero el ambiente es muy bueno y en general muy distendido”.

-¿Qué labor hace exactamente en Europa?

“Trabajo para el Tribunal de Cuentas Europeo , institución de la Unión Europea (UE) que fiscaliza, es decir audita, las cuentas de la Unión Europea. Se realizan auditorías en las que se comprueba que las cuentas son veraces y que el dinero se ha gastado de acuerdo a todos los imperativos legales, así como auditorías de buena gestión financiera, en las que el Tribunal emite opiniones sobre si el dinero de la UE se ha gastado de forma eficaz y eficiente. Este tipo de auditorías, que se realizan para temas concretos (como gestión del agua o de residuos, ayudas al campo, a la formación profesional o la cooperación internacional…) van ganando importancia, ya que dan una información muy valiosa sobre cómo gastar mejor el dinero para que ‘rinda’ más. Actualmente trabajo en la administración y soy responsable de la oficina de misiones del Tribunal. Esta oficina, para la que trabajamos 5 personas, gestiona los miles de desplazamientos anuales dentro de la institución, en su mayoría auditorías a la Comisión Europea y los países miembros. Se trata de asegurar una gestión administrativa de los desplazamientos acorde con las reglas (validación, pagos, seguimiento del presupuesto etc.) y de la gestión de algunos proveedores (agencia de viaje, aerolíneas, hoteles…)”.

-A pesar de estar muy cerca, Europa se nos hace muy lejana. ¿Por qué?

“En mi opinión, por la falta de identificación que muchos sienten todavía respecto a Europa. La forma de formular su pregunta ya lleva implícita esa problemática de diferenciar Canarias como algo fuera de Europa. Más allá de la lejanía geográfica, nosotros también somos Europa, pero tendemos a identificar la UE con Francia y Alemania etc. Sin embargo, los franceses y los alemanes, por seguir con el ejemplo, también hablan de Europa en los mismos términos, como si los europeos fueran solo los demás. Pero no existen ciudadanos solo europeos, todos tenemos una nacionalidad entre las 27 que existen. Lo que acabo de plasmar es una obviedad, pero el hecho de que todos veamos a Europa como los demás refleja el gran reto que todavía tenemos por delante. La UE tiene una enorme influencia en las pequeñas cosas de la vida de todos los días, y por eso estamos empeñados en transmitir la importancia de Europa y en hacer participar cada vez más a los ciudadanos. No es fácil pero las instituciones no podemos alejarnos de la ciudadanía, al contrario”.

-¿Realmente se tienen en cuenta los asuntos canarios o más bien se nos escucha poco?

“No hay que olvidar que Canarias es una de las regiones reconocidas como ultraperiféricas dentro de los tratados de la UE, y eso nos da un estatus especial: porque se reconoce la insularidad y las desventajas que esto conlleva. Por lo tanto, se procura compensar esta problemática. Como hace tanto tiempo que esto es así, quizás no lo valoramos, pero no debemos olvidarlo. Personalmente, considero que Canarias está hoy muy bien organizada en lo referente al seguimiento de los temas que más afectan a las Islas (pesca, agricultura, políticas de cohesión…) y ha sabido ejercer bastante influencia en las decisiones de la UE cuando ha encontrado los apoyos necesarios. De otra manera no es posible: somos el 0,4% de la población de la UE y para que se oiga la voz de Canarias es necesario hacerla sonar conjuntamente con otros”.

-¿Piensa volver alguna vez a la Isla?

“Llevo ya 14 años fuera de España y cuanto más pasa el tiempo, más difícil es volver porque uno va echando raíces. Hoy en día no me imagino volviendo a vivir en las Islas, pero nunca se sabe. Procuro regresar al menos una vez al año en Navidades y es siempre un placer. Para mí, es importante ver a los míos”.

-¿Que visión tienen los europeos de Canarias?

“Cuando la gente que me conoce por primera vez se entera de que soy de Canarias, la primera reacción suele ser de sorpresa, ya que las Islas suelen ser percibidas como un paraíso en el que muchos querrían vivir. Los muchos que conocen Canarias como turistas siempre tienen buenas palabras respecto al sitio y a nuestra legendaria amabilidad. Hay sin embargo bastante desconocimiento sobre las dificultades ligadas a la insularidad y el enorme problema que supone el desempleo en la Islas, ya que en general se piensa que la actividad turística es suficiente para tener una economía saneada. Pero la imagen en general es bastante positiva”.

-Con respecto a la crisis, ¿creen en Europa que España no ha sabido afrontarla?

“Al principio la crisis era internacional y no se distinguían países, pero desde que se llegó a la crisis de deuda soberana sí se señalaron a los países del sur de Europa como problemáticos. Sin embargo, desde que Francia y otros países de Centroeuropa comenzaron también a sentir la amenaza, ha habido en general un giro en la percepción de que la crisis es un tema que ya no distingue países. Personalmente, creo que dentro de España se ha hecho un análisis más crítico que desde fuera sobre nuestras propias dificultades y responsabilidades, lo cual es positivo. Si bien nuestra imagen no es ya la de los famosos años del ‘milagro económico’, tampoco es la que teníamos en 1986”.