ALBERTO DELGADO > VICECONSEJERO DE CULTURA Y DEPORTES DEL GOBIERNO CANARIO

“Más de una vez pensé en dimitir, pero el propio sector me dijo que siguiera”

Alberto Delgado señala la puesta en marcha del Plan Canario de la Cultura como una de las prioridades esenciales para el sector. / DA

SANTIAGO TOSTE | Santa Cruz de Tenerife

Ha estado en el ojo del huracán (y para muchos, en el centro de las diatribas) desde que el 22 de octubre se conociera la noticia del brutal recorte que el Gobierno de Canarias aplicaría a las partidas de su política cultural en los presupuestos de 2012. Consumada esa sustancial rebaja, Alberto Delgado, viceconsejero de Cultura y Deportes, admite en esta charla con DIARIO DE AVISOS que, de haber estado en su mano, habría elaborado un presupuesto diferente. Subraya que el panorama que se presenta no es nada halagüeño y confiesa que más de una vez pensó en tirar la toalla. Pero también es cierto que el viceconsejero no duda un instante del interés del Ejecutivo por la cultura y la gente que se dedica a ella, y además, considera que la crisis no resta méritos al “salto cualitativo” que, en su opinión, se ha dado en política cultural con Paulino Rivero como presidente.

-Tras el drástico recorte aplicado en los presupuestos a la política cultural, ¿en qué situación ha quedado la Viceconsejería?

“Seguiremos trabajando como siempre. Pero hay que tener en cuenta que la trascendencia del recorte va más allá de este departamento, en lo que tiene que ver con los puestos de trabajo, con todas esas microempresas dedicadas a la cultura. Por otro lado, existe una crisis entre cultura y política, y eso es porque el mensaje acerca del papel esencial que desempeñan las industrias culturales en nuestra sociedad, no llega lo bien que cabría desear. No ha llegado a la población, porque la presión popular es la que mueve a los gobiernos, y tampoco a parte del Ejecutivo. Y digo a parte, porque Paulino Rivero es el único presidente que llevó la palabra cultura al Parlamento”.

-¿Ha existido, entonces, un problema de comunicación?

“En gran medida, sí. Quizás no supimos transmitir la importancia de la cultura para el futuro de las Islas. Un concepto que está más que demostrado en Europa, donde se asume la función de las empresas culturales como gran fuente de generación de empleo. En eso vamos algo atrasados”.

-¿Cuál es el panorama que se presenta para el sector?

“La situación no sólo es dramática, sino que es muy probable que lo sea más en el futuro. Habrá que conocer, por ejemplo, la actitud del nuevo Gobierno central con respecto a Canarias. Hay convenios, que compartimos con otros territorios como Baleares o Ceuta y Melilla, que permiten a nuestros creadores partir en igualdad de condiciones con los del resto del Estado. Esas ayudas son con las que articulamos el Canarias Crea y no sabemos si seguirán. Estamos en un compás de espera”.

-Ha existido un baile de cifras sobre los recortes. ¿Cuál ha sido finalmente su cuantía?

“En lo que hace a la actividad cultural, del 70%; algo que es muy difícil de superar sólo con la imaginación. De ahí que debamos esforzarnos en lograr la transversalidad que plantea el propio Plan Canario de la Cultura. Es indispensable trabajar con otros departamentos del Gobierno, para de algún modo coadyuvar a sacar adelante los proyectos. Algunos se mantendrán sin excesivas dificultades, como el Canarias Crea Canarias, que facilita el desplazamiento entre Islas, o los circuitos de teatro y danza”.

-Y habrá mucho reajustes…

“Sí, tendremos que centrarnos más en nuestros artistas, que siempre han estado ahí, pero qué duda cabe que también es fundamental que nos visiten creadores, propuestas, espectáculos de talla internacional. Son iniciativas que, no nos olvidemos, crean muchos puestos de trabajo y dinamizan la economía del lugar donde se desarrollan”.

-El debate también ha puesto en la mesa los argumentos que abogan por un modelo exclusivamente privado de gestión cultural…

“Las empresas atraviesan hoy graves problemas, con lo que entiendo que difícilmente podríamos contar sólo con el sector privado para salir adelante. Es verdad que apoyando al Festival de Música de Canarias, por su prestigio nacional e internacional, hay firmas muy potentes, pero no es nada sencillo. Me pregunto si la cultura, con toda la abstracción que reúne el termino, puede conjugarse con el pragmatismo empresarial. Para muchos, Estados Unidos y su ley de mecenazgo es la panacea. Nosotros tendremos que recorrer ese camino durante bastante tiempo. Cuando tengamos una ley de mecenazgo, que no digo que no sea un objetivo, nos costará 20 años que funcione”.

-¿Pero una cultura subvencionada no corre el riesgo de convertirse en un mero instrumento para quien posee el poder político?

“Nosotros, desde luego, nunca hemos buscado ganar ningún tipo de influencia. Atendemos a todos los ayuntamientos, a todos los cabildos, y nos da exactamente igual su color político. Si algo puede superar ese riesgo es la cultura. En el caso de Canarias, el patrocinio público es de obligado cumplimiento: los costes son mucho más elevados que en la Península, y además, la gente está acostumbrada a pagar menos por el producto cultural”.

-Nada más conocerse la decisión de los recortes, solicitó una reunión al presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero. ¿Ha tenido lugar ya ese encuentro?

“Sí. Hemos mantenido una larga conversación acerca del complejo momento que vivimos. Pero además, tengo mucho interés en que el presidente se reúna con los representantes del sector, el gabinete de crisis, y explique de viva voz cuál es la senda que quiere buscar el Gobierno. Porque el artífice de lo que hemos conseguido en estos últimos cuatro años es Paulino Rivero. Si él no hubiera estado apoyándonos, esto no hubiera salido adelante. El salto cualitativo en política cultural ha sido enorme, y por eso me gustaría que la gente se convenciera con argumentos de que los recortes no responden a que el presidente haya cambiado su forma de pensar en cuanto al apoyo a la cultura, no, sino a una crisis muy profunda. ¿Yo hubiera hecho otros presupuestos? Seguro, y lo más probable es que habría metido la pata. Pero está claro que habría realizado un reajuste en el documento mayor del que se hizo, aunque no sé cómo y no sé de dónde”.

-¿En algún momento ha pasado por su cabeza la idea de dimitir?

“Casi todos los días, e incluso, antes de que comenzara todo este jaleo. Este trabajo es duro y también hay mucha gente, especialmente en algunos medios de comunicación, que considera que todo es negativo, que todo está mal. Pero ha sido el propio sector cultural el que me ha dicho que no quiere que me vaya. Y eso quizás responda a que me reúno con ellos con mucha frecuencia para intentar consensuar las decisiones más importantes. Por ejemplo, cuando hace dos años, ya con recortes, decidimos entre todos que la parte presupuestaria para las nuevas producciones teatrales fuese destinada a los circuitos. Porque ellos preferían tener trabajo y luego intentar buscarse la vida para poner en pie sus nuevas producciones. Considero además, que esto no puede ser de otra manera: el mandato que recibo, mi obligación como miembro del Gobierno de Canarias, es que gestione la cultura y me preocupe por la gente de la cultura. No entiendo otra manera de ocupar un cargo público”.

-¿Y de qué modo evalúa la respuesta que ha dado el sector, la labor que están desarrollado los gabinetes de crisis en ambas provincias?

“Uno de los mejores aspectos de la democracia es la posibilidad de manifestar que estás de acuerdo con una política concreta en un momento determinado. Y lo que tenemos que hacer los gestores es recoger esas demandas. Es cierto que no podemos hacer una asamblea cada vez que queramos decidir, por ejemplo, si se apoya o no a una compañía de teatro: sería absurdo. Pero es muy importante buscar acuerdos. Ahí tenemos el trabajo desarrollado durante todo un año para elaborar el Plan Canario de la Cultura, un documento estratégico en el que han participado, aparte de las administraciones públicas, 300 personas vinculadas al mundo cultural. Ahora el reto es ponerlo en marcha cuanto antes. No podremos ir a la velocidad que querríamos, justo debido a los recortes, pero sí que hay cosas en las que podremos avanzar mucho. Es una herramienta aprobada por todos que el Gobierno regional comparte y asume como suya”.

-En un momento de crisis económica como el de ahora las prioridades se llaman sanidad, educación o servicios sociales. ¿Considera que ha sido excesivo el esfuerzo solidario que se le ha demandado a su departamento?

“Sí. Es más, yo pongo a la cultura en el mismo nivel de interés social que pueda tener la educación, porque la educación no es otra cosa que prepararte culturalmente para algo. A menudo cometemos el error de pensar que la cultura es sólo ir a un concierto de Shakira, y eso es únicamente una pequeña parte. Para mí tiene tanta importancia el trabajo que se realiza en un conservatorio como ese señor que sabe, a través de la la cultura popular, cómo tiene que sembrar las papas. Y además, tenemos en nuestra tierra a auténticos genios que han sabido evolucionar dentro de esa cultura tradicional”.

-Una de las puntas de lanza del Gobierno fue el Septenio. ¿Qué va a ocurrir con iniciativas como ésta o con el propio Espacio Canarias?

“Siempre hemos querido atender las demandas de la gente del sector de la cultura, del que incluso hace apenas cinco años yo formaba parte y por eso puedo entender lo que piden. Un espacio en Madrid, un lugar donde poder mostrar en el exterior la cultura de Canarias en todas sus facetas, era precisamente una de esas demandas. Y que hayamos conseguido desarrollar una programación tan amplia y tan variada en la capital de España es una labor impagable. El Septenio, por otro lado, es una experiencia que persigue llevar la cultura de Canarias a los cinco continentes. ¿Por qué sí es importante exportar plátanos con unas ayudas impresionantes, y sin embargo no lo es vender cultura? Eso es dinero que luego entra en Canarias. Sí, el sol y la playa están ahí, y hemos visto una espectacular subida del turismo, pero tenemos también que dar oportunidades a que nuestros creadores puedan darse a conocer en el exterior. Y si me pregunta qué va a pasar con este programa, le digo que se aprobarán cuatro o cinco proyectos, en lugar de los veintitantos que apoyamos en 2011, que ya fue un año de recortes. Y que tendremos que restringirnos a la Península y no acudir a otros países. El Septenio ha sido un programa estrella del Gobierno de Canarias y la pena es que con la crisis se ha quedado en uno más”.