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A Coalición la ponen en voz baja > Manuel Iglesias

Tiene algo de paradoja el que Coalición Canaria haya hecho su campaña electoral con uno de sus principales argumentos basado en que venía siendo la voz de las Islas en el Congreso de los Diputados, por sus intervenciones en los plenos en los que se trataban asuntos de gran importancia para el Archipiélago, y que ahora se quede como en una especie de mudez o de voz baja por esas cosas de la organización de tiempos en el funcionamiento de la Cámara que ha comenzado a aplicarse.

Al tener sólo dos diputados, los nacionalistas canarios se mantienen en el Grupo Mixto. En la legislatura anterior, cuando era menor el número de componentes, con sólo siete parlamentarios, dos de ellos canarios, se repartían los tiempos que se concedían e incluso se pactaban las presencias en función del interés que cada diputado tenía en un tema concreto. Y daba para hablar en los plenos.

Pero en esta legislatura hay más del doble de gente con escaño. Nada menos que dieciocho diputados. Un conjunto que creció mucho por la negativa a permitir que los independentistas vascos de Amaiur formaran un grupo propio, por lo que, con sus siete escaños, más la incorporación de Geroa Bai de Navarra, pasaron al Mixto sumando ocho.

También está Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), con tres, y entre ambos tienen más de la mitad de los votos de los componentes del grupo Mixto (y absteniéndose ERC la mayoría son sólo los vascos), lo que les permite repartirse los tiempos entre ellos y casi dejar fuera de posibilidades a los siete restantes parlamentarios, entre los que están no sólo a los dos de Coalición Canaria, sino los del Bloque Nacionalista Galego, la coalición Bloc-Iniciativa-Verds-Equo-Coalició Compromís (Compromís-Q) y Foro de Ciudadanos (FORO).

La presidencia del Congreso quiere que en cada pleno sólo hablen tres diputados del Mixto. De hecho en el debate económico celebrado esta semana sólo han intervenido un diputado abertzale, otro de ERC (en los plenos importantes es de prever que siempre intervendrán ellos mayoritariamente) y el portavoz del BNG, Francisco Jorquera, que renunció a hablar de economía para respaldar a los otros parlamentarios que han sido acallados. Y las minorías de este grupo, por boca de Ana Oramas, han expresado su protesta porque se quedan sin voz en los plenos y reclaman del presidente Jesús Posada que busque una solución.
Una exigencia legítima, porque será con las condiciones necesarias, pero esto requiere una solución, ya que resulta poco democrático que los ciudadanos que eligen a unos diputados para defender sus intereses vean silenciadas sus voces al utilizar el partido mayoritario la burocracia administrativa para acallarlos. Estos serán unos silencios que, probablemente, y por nueva paradoja, van a dar mucho que hablar constantemente.