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Asignatura pendiente en turismo

Madrid ha sido un excelente lugar estos días, en el escenario del pabellón de Canarias en la Feria Internacional de Turismo (Fitur), que se inauguró el miércoles pasado en la capital de España y que hoy echará el cierre de su edición de 2012, para hacer balance de cómo fue la temporada turística el año pasado en las Islas y cómo está siendo la actual, además de cuáles son las previsiones para este verano y para el cierre del año, o sea, para otoño y diciembre próximos.

Como en casi todo análisis integral que se precie, en el del turismo en Canarias también domina el gris: hay blanco y negro, pero sobre todo gris. Así tenemos que las Islas, después de dos años malos, malísimos, los de 2009 y 2010, han recuperado la senda del crecimiento en 2011, con excelentes registros en la llegada de turismo extranjero, que no de peninsulares, por ahora retraídos debido a la crisis.

La recepción de visitantes de otros países alcanzó la cifra récord de 10,4 millones de personas en 2011, umbral antes nunca alcanzado por las Islas: nunca es en toda su historia. Esta noticia, muy buena para todos los canarios, es de color blanco. Y si es cierto (que no tenemos por qué dudarlo) que 1,5 millones de extranjeros de esos 10,4 han recalado en el Archipiélago debido, principalmente, a las bonificaciones de tasas aeroportuarias a las compañías de transporte que han activado nuevas rutas, podemos llegar a una conclusión muy importante: que esta medida de ahorro fiscal para las aerolíneas, para todas las que han decidido cumplir con las condiciones establecidas, ha sido de gran utilidad. Como dijo el presidente del Gobierno de Canarias en la inauguración del pabellón de la Comunidad Autónoma en Fitur el pasado miércoles, “no debemos prescindir de lo que nos ha ido bien”, de “las medidas que han funcionado”. Y es cierto, o al menos nadie lo pone en duda, ni el propio ministro José Manuel Soria (que da otros argumentos para no prorrogar la medida en 2012), que este tipo de incentivo ha sido útil: lo manifiesta el Gobierno de Canarias, los cabildos, los ayuntamientos con más actividad turística, las patronales hotelera y extrahotelera de las Islas, las cámaras de comercio radicadas en Canarias y hasta el Ejecutivo balear y la potente industria turística de ese otro archipiélago.

Si esto es así, si la medida es útil y nos ha servido, por qué el Gobierno español del PP, a día de hoy, se niega a prorrogarla. Ante esta negativa, de la que ya habla con nitidez el ministro de Industria, Energía y Turismo (también presidente del PP en las Islas, o sea, José Manuel Soria), a Canarias no le queda otra que reclamar lo que cree que merece, lo que sirve para su desarrollo económico y social, lo que es útil para los que aquí viven y dependen del turismo, que somos todos. La confusión que Madrid ha generado en relación con este asunto es un sinsentido. Hay que decir las cosas claras, sin generar incertidumbre. Si al final no hay bonificaciones, que se explique el porqué, y si las hay, pero de otra forma, pues lo mismo. Canarias no puede esperar más por algo que se ha demostrado muy útil para el turismo y las Islas. La decisión del Gobierno de Rajoy debe ser explicada, y las opciones que éste plantee como incentivos diferentes, también. Es de justicia. Canarias no se merece tanto silencio. Que se dé paso a la política.