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Cacho líder > Alfonso González Jerez

Una de las costumbres más sólidas de los ministros franquistas -con perdón- en los años cuarenta, cincuenta y sesenta era conceder la primera entrevista a la agencia Efe. La agencia Efe no era entonces, como ahora, una agencia estatal, sino ferozmente gubernamental, y los ministros que tú bordaste en rojo ayer sabían, claro está, que leyendo su entrevista los periódicos tendrían ya un buen manual de referencias para el futuro. Este país llamable España se enfrenta con una crisis económica formidable que amenaza directamente a su cohesión social y a su propio modelo político-administrativo, pero el presidente del Gobierno no convoca una rueda de prensa, no ofrece una intervención televisiva, no toma la palabra en el Congreso de los Diputados para anunciar y debatir sobre sus primeras y draconianas medidas. El presidente del Gobierno, en cambio, utiliza la agencia Efe para desvelar una minucia, que se ha superado el 8% del déficit público, y que habrá que recortar 40.000 millones de euros en el presente ejercicio parlamentario. Y el presidente del Gobierno, en semejante coyuntura, pretende hacer creer que no lo sabía hasta el pasado día 27 (¿o fue el 28?) y que se llevó una sorpresa muy grande, y que…

Este es Mariano Rajoy. Primero, un hombre que se queda en casa porque está muy ocupado para liderar un país. Y segundo, como característica compartida por todo nuestro establihsment político, un chiflado con un sentido común infalible. Porque recortar 40.000 millones de euros en un solo ejercicio presupuestario es una chifladura que se presenta como una actitud de ejemplar responsabilidad. Por supuesto, Rajoy se muestra incapaz de presentar un proyecto de presupuestos generales en un mes y medio: necesita tres meses para que en Andalucía el señor Javier Arenas consiga una intachable mayoría absoluta. Pero eso no es lo peor, sino la más artera politiquería pringando una situación caótica. Un recorte de cuarenta mil millones de euros supone un impacto inasumible para la economía española salvo que el país se resigne a encapsularse en una recesión crónica que puede prolongarse durante años. Un recorte de 40.000 millones de euros significa simplemente comenzar a desmantelar a toda hostia las políticas sociales y asistenciales que sustentan nuestro modesto Estado de Bienestar. Un recorte de 40.000 millones de euros conllevará arrastrar a varias comunidades autonómicas a una situación de inviabilidad económico-financiera, y entre ellas, una de las más frágiles es, precisamente, Canarias. Un recorte de 40.000 millones de euros es una catástrofe autoinducida: el mismo Mario Monti, en Italia, presentó un plan de ajuste más modesto.

Esto no es sentido común y responsabilidad política. Esto es un país declarándose la guerra a sí mismo.