MALDITO PARNÉ >

Caminito de los seis millones de parados > María Fresno

La reforma laboral se tiene que aprobar sí o sí. Ya culminó el plazo de negociaciones y de reflexiones. Mariano Rajoy, que quería entrar con buen pie en la Moncloa, ha puesto a trabajar a sindicatos y empresarios para que lleguen a un acuerdo. Pero es imposible. Ni siquiera el actual estado de necesidad en el que nos encontramos logra que algunos de estos agentes sociales ceda. Ni siquiera el hecho de que vayamos caminito de los seis millones de parados este año (según datos de la EPA) hace reflexionar a unos sindicatos que, enrocados en no se sabe qué, mantienen a los empresarios en vilo sobre cómo hacer las contrataciones.
Ya lo dijo esta semana el presidente de Ashotel, Jorge Marichal, es imprescindible que se defina cómo va a quedar la reforma laboral para saber a qué atenernos. El sector hotelero es uno de los que más contrata y eso que la consejera de empleo y el presidente del Gobierno opinan que no hacen lo suficiente, para enfado e indignación del propio sector.

Decir que si no se flexibilizan los instrumentos para que los empresarios contraten no disminuirá el paro es una obviedad, pero parece que los sindicatos están más preocupados por intentar que los festivos se queden tal cual, que por llegar a un acuerdo para que los empresarios cumplan lo prometido y contraten más.

No es una cuestión de optimismo. Es una cuestión de necesidad. Si los empresarios sienten que no tienen un instrumento fiable y flexible que les facilite las contrataciones, no lo harán y, como consecuencia, el paro crecerá. Si le damos la vuelta a la tortilla y los empresarios contratan, no solo se reducirá el desempleo, sino que al haber más empleo, habrá más consumo, lo que reactivará la economía.

Las expectativas europeas tampoco son nada buenas. Esta semana una de las principales agencias de calificación, Standard & Poors, rebajó la calificación de la deuda española y de otros países europeos, lo que aminorará nuestro crecimiento. Así que si el año 2011 se nos hizo cuesta arriba, el 2012 se parecerá mucho al Everest.

A Rajoy le ha tocado ser el malo, el Christopher Lee de la película. Y no le queda otra que ser recordado por ser el que apruebe una reforma laboral sin acuerdos, el que nos quita los festivos, nos hace trabajar más y pagar más impuestos, el que congela el salario mínimo interprofesional a 641 euros y mantiene el sueldo de los funcionarios.

Son decisiones malas. Impopulares. Solitarias, pero que, sin duda, ayudarán a España a subir un escalón. Aun así, siendo el malo de la película, siempre es preferible a alguien que se equivoca por tomar decisiones a uno que nunca se equivoca por no tomarlas. Es hora de los cambios. Es hora de las decisiones. Y es hora de los recortes.