Déficit público, autogobierno y seguridad > José Miguel Ruano

La noticia más importante de la semana que termina es, con seguridad, la del pronóstico del FMI de que la economía española va a estar en recesión durante el año 2012 y, en menor medida, en 2013.

Los objetivos de lucha contra el déficit público y equilibrio de la balanza fiscal, redefinidos por el nuevo Gobierno de España en el contexto de los acuerdos de la Eurozona, se conforman como prioridad para el sostenimiento del euro aun cuando no se tenga respuesta a cómo se va a estimular la demanda, promover el crecimiento y afrontar las altas tasas de desempleo. El cumplimiento de esos objetivos en las comunidades autónomas, más difíciles en las que más tardíamente han empezado a equilibrar sus presupuestos, pasan por el problema estructural de la financiación sanitaria, amén de la de otros servicios públicos básicos como la educación y los servicios sociales. No es el gasto público autonómico ni la estructura autonómica del Estado el origen del déficit, como demuestran otros modelos europeos de organización estatal: el Estado federal alemán frente al modelo unitario de la “rescatada” Portugal.

Ese es el escenario en el que Canarias, como RUP de la UE y comunidad autónoma española, ha de afrontar su política económica y sus estrategias de crecimiento en este año 2012 y, con toda probabilidad, hasta 2015. Es una situación grave, muy seria en la traducción literal del inglés serious. En medio de ésta, el CCN, un pequeño partido integrado en la coalición electoral que -bajo un programa único- concurrió con CC y el PNC hace ocho meses a las pasadas elecciones autonómicas, critica directamente el modelo y la existencia misma del Cuerpo General de la Policía Canaria. El pronunciamiento público de Ignacio González sobre el asunto, además de poco serio, puede perjudicar la postura común de este grupo parlamentario y de la organización política con la que concurrimos a las elecciones de mayo de 2011.

La política de seguridad y emergencias de Canarias se estructura en la Ley del Sistema Canario de Seguridad y Emergencias, de abril de 2007, que incorporó el modelo de seguridad integral proyectado por CC bajo el Gobierno en minoría del fallecido presidente Adán Martín, junto a las emergencias que se contenían en un anteproyecto de ley de la exconsejera popular de Presidencia y Justicia María Australia Navarro. El acuerdo con la dirección nacional del Partido Popular, meses más tarde, permitió conformar el nuevo Gobierno CC-PP bajo la presidencia de Paulino Rivero, sobre la base de que la Policía Canaria se crearía con todas las competencias del artículo 38 de la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad desde la “complementariedad” -no sustitución- de las fuerzas estatales, partiendo del déficit crónico en efectivos policiales en el Archipiélago.

Tras la aprobación de esa ley en mayo de 2008, la selección y formación de jóvenes canarios que accedieron al cuerpo policial autonómico y los acuerdos con el ministro Rubalcaba de febrero de 2009 y -en Junta de Seguridad de Canarias- de julio de 2010 y febrero de 2011, el Cuerpo General de la Policía Canaria se inserta con normalidad en la estructura de seguridad pública que representan los cuerpos estatales y la otra parte de la Policía Canaria -las Policías Locales- junto a los consorcios de bomberos, SUC, GES y ONG de respuesta en emergencia, bajo la coordinación operativa del Cecoes 1-1-2. Los cien hombres y mujeres del cuerpo policial canario trabajan principalmente en los municipios turísticos de las dos islas capitalinas, en la seguridad exterior de determinados centros de secundaria y se desplazan a otros municipios e islas en dispositivos preventivos de seguridad.

La oferta de empleo público se ha suspendido momentáneamente en coherencia con las políticas de contención del gasto, al igual que ha hecho la Administración del Estado, que mantiene una exigua tasa de reposición de los efectivos estatales para toda España del 10%.

Superado pues el debate legal, competencial y de coordinación funcional de la policía canaria, la irrupción del presidente del CCN no es sino una expresión más de la falta de seriedad en una forma de hacer política.

*Presidente del Grupo Parlamentario Nacionalista Canario