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Donaciones y trasplantes: un acto de generosidad > Antonio Alarcó

España batió en 2011 su propio récord mundial en trasplantes y donaciones, con marcas históricas que alcanzaron las 4.212 intervenciones, 500 más que el año anterior. La información fue ofrecida esta misma semana por el director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, cuya labor de coordinación merece los elogios de toda la sociedad, y por la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato.

Se han reducido las negativas de los familiares a donar estos órganos a tan solo un 15 por ciento: 1.667 actos anónimos de infinita generosidad permitieron nuevas oportunidades de bienestar a muchos enfermos que hoy disfrutan de más calidad de vida, y que un ser querido perdure en otro ser. Podemos decir que vivimos en un gran país.

Canarias también ha participado de estos excelentes datos, y siguiendo la tendencia al alza de los últimos años, en 2011 se llevaron a cabo 116 trasplantes renales y 40 hepáticos, un 10% más que en 2010.

Cierto es, y nos alegramos enormemente, que el índice de mortalidad por accidentes de tráfico se ha reducido. Esto ha mermado el número de órganos disponibles, pero se ha visto suplido por el aumento de las donaciones de vivo a vivo, así como por el consentimiento de familiares de fallecidos por muerte encefálica.

La concienciación de las familias de potenciales donantes se plasmó en casi un 90 por ciento de consentimientos. 73 intervenciones derivaron de estas muestras de generosidad, que aportan importantes ventajas respecto a las demás donaciones.

Quisiéramos destacar la figura de Carlos María Romeo Casabona, doctor en Medicina y Catedrático de Derecho Penal en la Universidad del País Vasco, que entre 1988 y 1996 lo fue en la Universidad de La Laguna. Experto de primer orden en materia de Reproducción Humana Asistida, redactó el borrador de la vigente Ley sobre Extracción y Trasplante de Órganos de 1979, de las más avanzadas del mundo, imitada por todos los países de nuestro entorno, incluido Estados Unidos.

Detrás de los datos que nos enorgullecen hay un gran sistema público sanitario español con los profesionales más cualificados, dotados de las mejores y más avanzadas técnicas, que además tienen un altísimo coste que contribuimos responsablemente a pagar entre todos. El cirujano americano Thomas E. Starzl, considerado el padre del trasplante moderno, es el autor del libro El hombre puzzle, en el que hace referencia al difícil acoplamiento entre órgano trasplantado y paciente, así como al complejo y maravilloso mundo que rodea a este proceso. Con él tuve la ocasión de trabajar en Pittsburgh y, además, me dedicó un ejemplar de su libro, que guardo como un tesoro.

El acto hermoso y altruista de la donación es el primero y más importante. Junto a él debemos citar el eslabón fundamental del coordinador de trasplantes, que ha de conseguir los órganos que pueden ser donados, y se responsabiliza de la cadena posterior.

Hay que convertir la posibilidad de una donación en una realidad, y no es fácil apelar a la solidaridad en medio del dolor de una muerte y, a la vez, gestionar una lista de esperanzados receptores.

La ONT asigna los órganos a equipos trasplantadores, situados a muchos kilómetros del lugar donde se produce la donación. Así, al proceso de localización y traslado del órgano apto, se añade la logística de una intervención de urgencia, que no ha de afectar el normal funcionamiento del servicio.

Desde el punto de vista médico la sensación es indescriptible. Más de 80 personas se pueden movilizar a cualquier hora del día en torno a esta acción, poniendo continuamente a prueba la excelente salud de un sistema que está perfectamente engrasado. Les puedo asegurar que una de las más gratificantes experiencias de mi vida se produjo la pasada Navidad, un día señalado para todos, que puedo decir con orgullo que viví con la que considero mi otra familia, realizando con mi equipo un trasplante que concluyó con éxito.

En cada una de las muchas operaciones de estas características en las que han tomado parte estos brillantes equipos radicados en Canarias, siempre recuerdo mi primera experiencia, como también el primer transplante de páncreas que se realizó en las Islas. Esta es una labor que no se premia con dinero.

A los potenciales donantes solo me queda recordarles un axioma básico: al cielo no te llevas los órganos, no los necesitas. No todo el mundo puede serlo, puesto que cada órgano debe reunir una serie de características para ser considerado apto, pero cuantos más estemos dispuestos a contribuir, muchas más vidas estaremos en disposición de salvar.

Gracias a la ciudadanía, a los profesionales maravillosos de nuestro Sistema Público de Salud y sus gestores, y a todos los que hacen posible que sigamos siendo partícipes de este verdadero acto de amor y generosidad. Debemos estar profundamente orgullosos de vivir en España, pues un país en el que florecen y perduran tan altos gestos, es siempre un gran país. Enhorabuena a todos.

*Portavoz del Grupo Popular en el Cabildo de Tenerife y senador por la Isla