UD VECINDARIO-CD TENERIFE >

Un tropiezo merecido

ACFI PRESS

MARTÍN TRAVIESO | Santa Lucía (enviado especial)

El CD Tenerife cosechó lo que sembró. No hizo méritos para llevarse el triunfo, pero tampoco para abandonar el Municipal de Vecindario derrotado. Eso sí, su falta de valentía fue justamente castigada en el descuento, cuando Jonay Futre, y sobre todo Sergio Aragoneses que anotó en su propia portería, empataron (minuto 93) un partido que parecía ganado después de que Jorge Perona marcase un claro penalti cometido sobre Kitoko. Al final, el derbi de bronce concluyó con un justo empate a uno.

La primera parte estuvo huérfana de ocasiones de gol. Ni el Tenerife ni el Vecindario acertaban a llegar a las porterías rivales. De hecho, los blanquiazules no probaron a Santi Lampón hasta el minuto 20, cuando Ferrán Tacón remató a bocajarro un centro medido de Raúl Llorente. El meta local repelió el esférico como pudo.

Ya desde ese momento los visitantes controlaban el partido con claridad. La banda izquierda era el escaparate en el que se asomaban una y otra vez tanto Ferrán como Llorente, los dos canalizadores del juego ofensivo durante gran parte de la primera mitad. Mientras, los contrarios se dedicaron a acumular gente en el centro para obstaculizar la creación del juego ofensivo blanquiazul. Tampoco llegaban a la meta de Aragoneses, pero lo intentaban casi siempre con disparos excesivamente lejanos que nunca tenían acierto. Kiko también se sumó al ataque y su firma tenía un cabezazo que conectó en el minuto 24. La posición era buena, pero el resultado final un desastre. Futre dio la réplica casi al instante. Suyo fue un disparo a ras de suelo que detuvo sin demasiados sobresaltos el meta gallego del Tenerife.

No obstante, las incursiones blanquinegras por el área tinerfeña eran escasas. El partido se jugaba en el campo del cuadro local. Fruto de ese dominio, los pupilos de Calderón fueron creando ocasiones, más o menos claras. La más fue un nuevo testarazo de Kiko, que remató una falta que ejecutó Chechu en el minuto 31. Lampón se lució para desviar por encima de su portería casi con la dos manos. Disfrutando de un dominio casi pleno, pero sin obtener el premio necesario, los blanquiazules llegaron al descanso. Tras refrescarse, los 22 protagonistas regresaron al campo, aunque solo se notó que había 11 y su indumentaria blanca y negra. El Vecindario saltó al césped artificial del Municipal con la intención de meterle una marcha más al partido y al rival. Lo lograron y el Tenerife perdió el control.

El Vecindario llegó a controlar el encuentro. Los tinerfeñistas intentaban parar de todas las maneras posibles a sus adversarios, lo que provocó que muchos fueran amonestados (minuto 49, Marcos Rodríguez; minuto 52, David Medina; minuto 57, Víctor Bravo; minuto 61, Pablo Sicilia). En la sala de prensa, el entrenador gaditano se quejó amargamente del arbitraje de Rubén Eiritz Mata, del Comité gallego.

Calderón tuvo que reaccionar antes de que se le escapase la situación de las manos. Metió en el campo a Aridane (m 60) y a continuación a Jorge Perona (m 70). Estas dos variaciones le aportaron frescura al ataque y le devolvieron el dominio de la situación al Tenerife.

Corría el minuto 86 y parecía que este duelo de rivalidad regional se iba a saldar con un insulso empate. El Tenerife no quería que así fuera, pero tampoco intentaba nada para evitarlo. Mientras que en la acera de enfrente, un Vecindario peleón se daba con un canto en el pecho de igualar una contienda ante todo un aspirante al ascenso.

Sin embargo, en una de estas dentro del área de Lampón robó y arrancó en velocidad Ritchie Kitoko, uno de los blanquiazules más destacados. Roberto, desbordado, lo trabó y derribó, lo que se convirtió en un penalti claro que señaló el asistente. El Pichichi Perona se encargó de tirarlo y transformarlo. La alegría se desbordó en el campo y en las gradas. La afición blanquiazul festejó el tanto con creces, mientras que los aficionados grancanarios, unos tantos del Vecindario y otros de la UD Las Palmas, se enojaron y mostraron sus peores modales.

Parecía que el final iba a ser feliz. Casi no quedaba tiempo, pero el cuadro de Almeida no se dio por vencido. Lo intentó y obtuvo su merecido premio. Corría el último minuto del descuento, cuando los de Santa Lucía ejecutaron un córner que remata Futre y ayuda a meterlo Sergio Aragoneses.

Autogol del portero blanquiazul, probablemente el mejor del equipo en todo lo que va de temporada, pero que también es humano y tiene derecho a meter la pata.
No hubo tiempo para más. El colegiado pitó el final y Vecindario y Tenerife se repartieron los puntos y alguna que otra torta, porque una vez finalizado, se montó una pequeña tángana en la medular que sirvió de colofón.