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Una goleada extraña

El centrocampista Víctor Bravo disputa un balón en el encuentro de ayer frente al Alcalá en tierras madrileñas. / ACFI PRESS

JOSÉ ANTONIO FELIPE | Alcalá de Henares (enviado especial)

Viendo el marcador final, ciertamente es bastante complicado entender que ayer, por momentos, el Club Deportivo Tenerife lo pasó mal en Alcalá. Vivió fases de duda, de agobio, de viejos fantasmas… pero goleó 0-4 a un equipo que solo había perdido dos encuentros en su feudo en lo que va de curso. El objetivo principal en la jornada de ayer era ganar, hacerlo para evitar más crisis y, quién sabe, si una destitución de Antonio Calderón, con un triunfo, todo se debería de ver distinto, así que toca esperar a Vecindario, a un derbi chico, para calibrar la reacción chicharrera, pero, como mínimo, hay que tener esperanza. Además, el partido cuajado por Raúl Llorente y Aridane llaman al optimismo. El primero cumplió muy bien y dejó buenos detalles; el segundo logró un gol de bella factura que servirá, seguro, para generar mayor competencia con Kiko Ratón, que también marcó ayer.

Tras unos minutos iniciales de tanteo en los que los de Antonio Calderón eran dueños de la posesión de balón, Plata metió el susto en el cuerpo a los chicharreros. Corría el minuto 18 cuando, aprovechando un error defensivo, se plantó delante de Sergio Aragoneses marchándose su disparo desviado a la izquierda de la meta insular por escasos centímetros.

En las gradas se cantaba un gol que no llegó, como tampoco llegó cuando solo cinco minutos más tarde, también Plata, disparó nuevamente desviado tras probar suerte desde fuera del área oponente.

El Tenerife tenía que sacudirse y así lo hizo. Un buen pase en profundidad para Víctor Bravo provoca que éste fuera derribado dentro del área a manos de Juancho, el portero alcalaíno. Era claro, expulsión de Juancho y penalti favorable al Tenerife. Bravo no falló para lograr su quinto tanto en lo que va de temporada. Tras el susto, la alegría.

Los locales tenían solo una opción, intentar meterle mano al Tenerife. Visnijc decidió que los suyos se lanzaran al ataque a la espera de poder encontrar algún error en la zaga visitante. Así, nueve minutos después del gol, en el 36, Rodri lanzó una falta que tocó en la mano de Sergio Aragoneses antes de acabar en el larguero. En el rechace, la defensa del Tenerife estuvo rápida para despejar un balón que aún tenía mucha vida.

Así, casi de manera inmediata, un minuto después, Alexander logró plantarse solo frente al guardameta blanquiazul. Intentó colar la pelota bajo las piernas de éste, pero se encontró con la realidad: el mejor portero de toda la Segunda B.

Todo aquello era raro. El Tenerife había logrado marcar justo cuando mejor estaba el Alcalá, los madrileños conseguían asediar a su rival justo cuando se quedó con un jugador menos. Pero, por una vez, un encuentro raro le era favorable a los intereses de Antonio Calderón.

Los blanquiazules lograron un importante triunfo frente a un Alcalá que mereció correr mejor suerte, especialmente en la primera parte. / ACFI PRESS

Partido resuelto

Casi no había dado tiempo a ver cómo saldrían uno y otro equipo cuando el Tenerife logró sentenciar al choque. Víctor Bravo lanza a portería, Manu, portero suplente, logra despejar el balón, pero el mismo queda en los pies de Kiko Ratón. Todos, quizás incluso él, pensaban que estaba en fuera de juego. El portuense tiró a puerta, dio en el palo, y ese mismo rechace acaba en sus botas. esta vez no erró. 0-2 y encuentro cerrado. Con miedo, porque el Tenerife no ha demostrado aún que sea fiable en ese sentido y porque el partido del Marino está muy reciente, pero aquello se había terminado.

El Alcalá, lejos de rendirse o de dar patadas, siguió intentando jugar al fútbol, pero ya le era muy complicado. El cansancio hacía mella y el Tenerife iba a convertir prácticamente toda la segunda mitad en un enorme rondo en el que tocaba en zonas poco peligrosas para sus intereses.

Así, tuvimos que llegar hasta el minuto 79 de partido para que, tras una falta lanzada muy bien por parte de Víctor Bravo, Marcos Rodríguez, del que esta semana se habló de su posible salida al Cartagena, logró enganchar otro rechace del portero del Alcalá para hacer el tercer tanto de la mañana.

Era merecido, el Tenerife había dado con la tecla necesaria para mover la pelota de manera fluída y con criterio. Marcos Rodríguez, uno de los causantes de esa mejora, tenía su premio como también lo tendría Aridane que, tras casi acabante de ingresar en el terreno de juego, logró conectar un buen cabezazo para alojar la pelota dentro del arco local.

El Tenerife lo había merecido, había sido mejor en muchos aspectos del partido, pero el Alcalá había dejado escapar una oportunidad única para ganar al equipo de un Calderón que, nada más pitar el árbitro el final, se giró a todos y cada uno de sus jugadores para felicitarlos por la victoria. La presión era evidente.