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El centro de Gestión del Medio Rural recoge 3.500 kilos semanales

NORBERTO CHIJEB | Arafo

Los pequeños agricultores del valle de Güímar se muestran satisfechos de que el Gobierno de Canarias, a través de su empresa Gestión del Medio Rural, diera marcha atrás y mantuviera abierto el local de recogida de productos agrícolas en el municipio de Arafo, tras las presiones ejercidas por una veintena de agricultores y los alcaldes de Güímar, Candelaria y Arafo, que decidieron oponerse al cierre e incluso buscar fórmulas para encontrar otro local alternativo en caso de que GMR siguiera empecinado en cerrar.

Finalmente, al rebajarse el precio del alquiler del mismo, Gestión del Medio Rural decidió permanecer renovando el contrato mes a mes, por si finalmente los ayuntamientos ceden algún local gratuitamente.

Local y camión

Amado Hernández, que lleva cuatro años y medio trabajando en GMR, es ahora el encargado de abrir de nueve a una de la tarde, los lunes, miércoles y viernes, el local para que una veintena de agricultores de la comarca depositen allí su mercancía hasta que un gran camión la transporte hasta MercaTenerife. Un camión que en muchas ocasiones hace la llamada ruta del Sur, saliendo de la Cooperativa de San Isidro y la güimarera de El Calvario.

Jacob Gil, un joven agricultor de Güímar, reconocía que para él y muchos de sus colegas “mantener el local ha sido un gran acierto”. Así “nos ahorramos el traslado a Santa Cruz y podemos sacar mayor rendimiento económico a las cosechas”, señaló mientras descargaba unas cajas de aguacates y guayabos, junto con la coliflor, “los productos que más se dan ahora en la zona”.

Amado Hernández cifraba en torno a los tres mil quinientos kilos de verduras y hortalizas las que se descargan en el local cada semana, y pese a la pertinaz sequía, “la producción no ha decaído”, si bien hay un gran temor al próximo verano, más que por la sequía, que también, a las plagas, como alertaba Jacob Gil: “Es verdad que no llueve y la tierra se resiente, pero ahora con el frío aguantamos bien las plagas, pero cuando llegue el calor “agüita con la tuta”, un mosquito llegado hace unos años a través del puerto, “que acaba con todo, sobre todo está haciendo mucho daño a las tomateras”, nos relató un joven satisfecho de “vivir de lo que produce la tierra”.