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El preservativo: un método eficiente pero odiado por los hombres

Los adolescentes deben perder el 'miedo' a usar el preservativo. | DA

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

El aumento del número de abortos en Canarias, que fue de un 10% en 2010, y la cada vez más generalizada dispensación de la píldora del día después, con un total de 2.000 diarias en España, propician que los expertos se cuestionen qué es lo que está fallando en materia de educación sexual.

El consumo de alcohol durante los momentos de ocio, una poco cuidada educación afectiva en el entorno familiar y escolar, y un problema de autoestima más o menos generalizado entre las mujeres podrían explicar los datos.

Una adolescente revela sorprendentemente a su profesora de educación sexual que le da vergüenza pedirle a su pareja que se ponga el preservativo y, además, que si lo llevara ella, él podría pensar que es una puta. Esta creencia, unida a la baja percepción del riesgo por parte de adolescentes y jóvenes, no solo de un posible embarazo sino de contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual, se suma a otros conceptos y mitos erróneos sobre el uso del preservativo: el anticonceptivo más eficaz del mercado, en segundo lugar después de la abstinencia.

La psicóloga educativa y sexóloga Juani Mesa, indica que “la juventud tiene mucho acceso a la información pero, ésta por algún motivo no cala en las actitudes y en los valores como persona”. “El alcohol es un elemento propiciador de las relaciones humanas pero, también, influye en que baja la percepción del riesgo”, explica. Frases como “no va a pasar nada” o “yo controlo en el momento de eyacular”, dice la sexóloga, “se unen a un problema de autoestima en las mujeres que no se está trabajando desde la sociedad”.

Apunta que “las relaciones ya sean heterosexuales u homosexuales no se pueden basar en la sumisión y en la obediencia a la otra persona”. Su experiencia como educadora le ha confirmado, además, que no solo es un problema de la adolescencia, “también mi experiencia con las universitarias es patética en esta materia”. Por otra parte, desde las familias se sigue obviando la formación y educación sexual de los hijos, ya sea porque es un asunto difícil de abordar o porque los padres piensan que deben aprender fuera del entorno familiar. Así que, según comenta la especialista, “los chicos siguen aprendiendo educación sexual igual que hace cien años”.

Se trata, sencillamente, “de una falta de valores y de respeto al cuerpo propio y al del otro”, asegura. “¿Qué confianza hay en una pareja o entre dos personas y qué respeto hacia el cuerpo del otro si un hombre no es capaz de ponerse el preservativo, o no se hace la vasectomía porque se toca su preciada virilidad?”.

La píldora anticonceptiva tiene numerosos efectos secundarios para la salud de la mujer y, además, en muchos casos, ni siquiera es el propio ginecólogo quien la receta. Al contrario, las amigas o las madres aconsejan sobre su uso sin la información necesaria y sin saber qué marca es la que conviene según las características de salud y de hábito de cada mujer. “Muchas mujeres se ven obligadas a tomar la píldora, a pesar de sus efectos secundarios demostrados porque sus parejas no quieren ponerse el preservativo”, asegura Mesa. Además, por sistema, los centros de planificación están llenos de chicas pidiendo la píldora del día después, con la consiguiente reacción que puede provocar una ingesta de este cóctel explosivo de hormonas sintéticas para provocar la menstruación. “Esto es una falta de respeto al cuerpo”, insiste.

El preservativo, profiláctico o condón masculino además de evitar la fecundación y el posible contagio de enfermedades de transmisión sexual. | DA

En teoría, tanto chicos como chicas saben hacer uso del preservativo y también cuentan con la información suficiente sobre la necesidad de su uso.

Tal vez en algunos casos, no se sabe que hay que apretar el capuchón del extremo para quitar todo el aire y que éste no provoque una rotura por la presión a la hora de la penetración. O bien, que se abra con los dientes, cuando todos los preservativos llevan una cuña estriada para abrirlo de forma correcta y se pueda romper. En algún momento de su educación se les da información sobre este asunto.

Existen no obstante, una serie de mitos que no ayudan a que su uso sea mucho más generalizado. En cuanto a las enfermedades de transmisión sexual, aun no se ha interiorizado que éstas sean una amenaza, y “no me refiero sólo a las más graves”, comenta.

En cuanto al embarazo, muchos hombres y mujeres tienen ideas tan alejadas de la realidad como que ponerse el preservativo reduce la erección en el hombre, o que se puede iniciar el coito y después ponerse el profiláctico. “El líquido preseminal también puede provocar un embarazo no deseado”, afirma Juani Mesa, “pero por algún motivo, este hecho no se contempla”.

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Más abortos

En el conjunto del país, en 2010 se registraron un total de 113.031 interrupciones voluntarias del embarazo, lo que supone un aumento del 1,38% respecto a 2009. Para Juani Mesa, educadora evolutiva y sexóloga, la ley sobre el aborto facilita tomar decisiones drásticas, pero debería tener incorporada la obligatoriedad de una buena educación sexual pues “solo contempla la intervención cuando ya no hay otro remedio”. Los métodos contraceptivos deberían ser una solución in extremis y no una práctica generalizada entre la población. “La educación sexual debería de impartirse mediante programas adecuados a todas las edades y durante toda la etapa de formación de niños y adolescentes, lo cual no se está logrando, dados los resultados obtenidos”, concluye Mesa.

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