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El Sporting sentencia a Calderón

El entrenador del CD Tenerife, Antonio Calderón, pide concentración a sus jugadores en un lance del partido. | ACFI

MARTÍN TRAVIESO | Santa Cruz de Tenerife

Antonio Calderón afrontaba su regreso al Heliodoro Rodríguez López como una reválida. Era un examen para el técnico gaditano, que llegaba al duelo contra el Sporting B con el agua al cuello. Su equipo naufragó y él dejó de ser el entrenador blanquiazul. No obstante, eso es lo menos importante. Lo más grave es que fruto del traspié de ayer, el equipo sale por primera vez en lo que va de temporada de la zona de play off y pierde la imbatibilidad en su feudo.

Seguramente el resultado final no haga justicia a los merecimientos de unos y de otros, pero ya se sabe que el fútbol y la justicia pocas veces se dan la mano. El Tenerife atacó mucho y bien en la primera parte, pero ese cerco sobre la portería de Raúl no se tradujo en un gol.

Por el contrario, el Sporting B sacó pleno rendimiento a los acercamientos que tuvo al portal defendido por Aragoneses. En el minuto 4 el colegiado anuló un gol a Guerrero por fuera de juego. En el 21, en plena oleada de embestidas locales, casi siempre con Llorente, Chechu y Aridane como protagonistas, llegó el primer palo para el aún equipo dirigido por Calderón. En una rápida contra Mendy sirvió para que Guerrero otra vez se revolviese dentro del área y rematase a portería. El balón se estrelló en el cuerpo de Aragoneses, con tan mala fortuna que el rebote acabó en las mallas blanquiazules. Era el 0-1, un gol inmerecido para ambas partes.

Por ese entonces corría el minuto 21 y los locales acusaron en exceso el golpe. Los 13 minutos posteriores fueron de dominio del filial. De hecho, ampliaron su ventaja con un golazo de falta directa que transformó Muñiz, que suena a futurible jugador del Real Madrid. El 0-2 parecía demasiado escollo para un equipo que moralmente no detiene bien los golpes que recibe. Llegó el descanso y los gritos del público pidiendo la destitución del técnico.

A Calderón no le quedaba otra que morir matando. Por eso dio entrada nada más comenzar la segunda parte a Nico y Kiko Ratón. El dominio volvió a las manos de los tinerfeñistas, que lograron acortar distancias. Aridane aprovechó un balón que un defensor asturiano mandó sobre el larguero de su propia portería y redujo diferencias. Era el minuto 47 y las esperanzas renacían en la grada.

Esas ilusiones se vieron refrendadas cuando el trencilla del encuentro pitó un claro penalti que cometió Menéndez sobre Nico, que fue derribado dentro del área de Raúl. Perona, que había accedido al campo en el minuto 64, no falló desde el punto de máximo castigo. Engañó al meta rival y equilibró el marcador (min. 77). Era posible incluso darle la vuelta al marcador, pero el equipo se marchó demasiado a lo loco al ataque y destapó su defensa. En otra contra, Guerrero fusiló a Aragoneses anotando el 2-3 (min. 83). No hubo tiempo para más. Así fue como el Sporting B sentenció a Antonio Calderón.