análisis >

En jaulas de oro > Wladimiro Rodríguez Brito

Querido lector. Estos días han puesto en circulación la ley de bienestar animal aplicada en este primer momento a las gallinas con aspiraciones de continuar expandiéndose en el resto del sector ganadero dentro de la UE. En Canarias la avicultura es una actividad importante no sólo por el número de granjas y de aves que tenemos sino sobre todo porque nos suministra huevos frescos sin depender de importaciones de países en los que los cuidados y la alimentación de las gallinas distan mucho de nuestra cultura ganadera. Por otra parte, no olvidemos los puestos de trabajo y la actividad de numerosas empresas situadas en las Islas, aunque no completemos todo el círculo, puesto que los pollos en una partida significativa los importamos, significando algo más de 15 kgrs por habitante /año. Desde enero, el nuevo marco legal reduce el número de aves que podemos tener en las granjas el 20%, es más, les dan un plazo a nuestros granjeros para aplicar dicha ley antes del 31 de julio de 2012. Con los nuevos planteamientos, una gallina ha de pasar de 550 a 750 cm2, a lo que hay que incorporar una jaulas para veinte animales con unas bandejas de baño con arena y una cortinilla para que hagan la puesta en intimidad. ¿Son estas razones suficientes para que nuestro sector avícola deba invertir 40.000.000 de euros para estas supuestas mejoras en Canarias? Esto grava de manera significativa el futuro de las explotaciones avícolas con costes que se estiman por gallina de unos 20 euros. Lo que significa que numerosas granjas tendrán dificultados no sólo por la inversión a realizar por parte de los granjeros sino también por las dificultades de crédito o de espacio para la ampliación. Sin embargo, como cosa curiosa, aquí no hay ninguna medida de protección ni elemento de identificación para los huevos de importación que se hayan producido en terceros países en los que no haya leyes de protección animal como las que ahora se aplican. Valga como referencia que de los 35.000.000 de kilos de pollo importados el pasado año no tenemos el documento de identidad de cada uno de ellos ni de cómo los alimentaron o cuidaron. Sin embargo, desde Bruselas se nos dictan unas leyes que parecen propias de unos funcionarios alejados de la realidad ganadera en una época alegre de la economía que muy poco han tenido que ver con el mundo rural. Es más, en este marco legislativo se nos aplica también el que las vacas que mueran en Canarias no se pueden enterrar en las Islas y hay que llevarlas para incinerarlas en Aragón, tema que viene ocurriendo desde hace unos seis meses, y dicha situación que parece lamentable no sólo desde un punto de vista económico y social, sino ambiental, y el consumo energético para trasladar estos animales a la Península. Querido lector, estas líneas pretenden hacer una reflexión en voz alta de un marco de leyes alejado de la realidad al que se une las de cosecha propia, que tampoco tienen desperdicio, en la que las tabaibas o las aulagas están más protegidas que los almendros o las higueras, y no digamos que hasta para hacer reforestación en nuestros montes, es decir, para ahoyar hay que hacer un estudio detallado de impacto… Es en este marco en el que planteamos que el Gobierno de Canarias y el del Estado han de tomar una serie de medidas para hacer unas leyes aplicables y que funcionen en nuestro territorio puesto que ni tenemos recursos ni nuestros ganaderos están en condiciones de las inversiones cuantiosas que le piden en estos momentos para esas granjas en que las gallinas están en una especie de jaula de oro. Querido lector, hemos de tratar lo mejor posible a las gallinas…, y también una ley de bienestar de las personas, entre ellos a los ganaderos, de los que parece que no se acuerdan estos funcionarios.