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Fiesta romera con sabor a mar

La playa de La Enramada se llenó este viernes de público para presenciar el espectáculo de los caballos, uno de los atractivos de la Romería de San Sebastián. | DA

JOSÉ L. CONDE | Adeje

La fiesta en honor de San Sebastián se ha convertido en la gran romería del Sur de Tenerife que ayer congregó en la playa de La Enramada y El Humilladero, en Adeje, a 20.000 personas relacionadas con la agricultura y la ganadería de la comarca, gentes venidas de los dos municipios limítrofes, del Norte de la Isla e, incluso, de la vecina isla de La Gomera, así como numerosos turistas.

Desde nuestros mayores, que no pierden la ocasión de hablar de la fiesta de antes, hasta los más pequeños de la localidad han convertido esta romería en un obligado punto de encuentro y convivencia que se inició en la víspera con el Festival de Solistas y concluyó a altas horas de la noche del viernes.

“Esta es una fiesta entrañable, en la que se evidencia la importancia de nuestras tradiciones”, afirmó el alcalde de Adeje, José Miguel Rodríguez Fraga, quien acompañó -junto a la concejal de Cultura Nayra Medina Bethencourt, y otros ediles de la corporación-, a los vecinos y romeros en esta celebración. Por su parte, Nayra Medina destacó la presencia de más de 50 jinetes con sus caballos y de vecinos que habían acudido con sus animales domésticos para darles un baño en la playa.

El día grande de San Sebastián comenzó a primeras horas de la mañana, con la santa misa en la iglesia de Santa Úrsula. Una vez concluidos los oficios religiosos, la venerada imagen partió desde el templo hacia el mar, precedida por una comitiva de jinetes, quienes a lomos de sus caballos sorprendieron un año más a los curiosos congregados en la zona, con su habilidad a la hora de introducir a los animales en el mar, un espectáculo que combina la devoción a San Sebastián, el amor por los animales y la superación personal de cada uno de ellos.

El espectáculo tuvo lugar con un fuerte dispositivo de seguridad compuesto por policías locales, socorristas y voluntarios de Protección Civil.

Además de este singular encuentro ecuestre, todos los presentes, pero de manera muy especial los más pequeños, disfrutaron con el paseo romero acompañado de bueyes, vacas, cabras, ovejas, camellos y perros pastores. Este concluyó en la misma orilla del mar, donde el cura-párroco procedió a la bendición con agua marina de los animales. Posteriormente, la imagen hizo su habitual recorrido hasta la plaza de San Sebastián, donde el párroco procedió a la bendición de los animales.

La música y bailes de la región, los ventorrillos y parrandas, los productos artesanales canarios, la comida y los vinos de las Islas y el municipio tuvieron también su protagonismo para abastecer a los miles de congregados que se dieron cita en los alrededores de la vieja ermita.