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“Frente al ‘zapping’ y el estrés, busco la música del sosiego”

Pedro Guerra ha sido distinguido por el Cabildo de Tenerife en sus galardones que distinguen la lucha contra la violencia de género. / DA

SANTIAGO TOSTE | Santa Cruz de Tenerife

Antes que de artistas comprometidos, Pedro Guerra (Güímar, 1966) prefiere hablar de ciudadanos dispuestos al compromiso. Un matiz que, como detalla en esta charla con DIARIO DE AVISOS, se traduce en múltiples facetas y, por ejemplo, como el caso que nos ocupa, puede dar como resultado hasta canciones que no pasan de largo ante las injusticias, los anhelos, los problemas, los sueños de eso que denominamos prójimo.

-Ha sido distinguido por el Cabildo de Tenerife en sus galardones contra la violencia de género, por su implicación en esta lucha con trabajos como Hijas de Eva o Mujeres Frontera. ¿Cómo entiende Pedro Guerra esa idea tan recurrente del artista comprometido?

“Más que en artistas comprometidos, creo en ciudadanos comprometidos. Si lo eres, el artista también lo será: mi compromiso es personal, y luego las canciones que hago reflejan ese compromiso. Ésa es la cuestión”.

-Recientemente ha participado en Los mares petrificados, un documental del realizador Miguel G. Morales que se estrenará próximamente y que aborda la figura del escritor canario Domingo López Torres. ¿Cómo afronta estas experiencias donde brinda su voz y su música a los versos de otros?

“He musicado poesías en momentos muy puntuales: en algunos encargos; en discos colectivos, sobre Lorca o sobre Neruda; también hice un monográfico con la obra de Ángel González… Miguel G. Morales y la productora de este documental se pusieron en contacto conmigo para plantearme si quería participar en él y desde el inicio me pareció un proyecto interesante”.

-¿Le resulta complejo mantener esta inquietud, este interés, por todo lo que ocurre en las Islas?

“Me vine a Madrid hace ya 18 años, y eso es mucho tiempo. A medida que te afincas en otro lugar se hace más difícil mantener un contacto diario. Por supuesto que intento saber todo lo que sucede en el Archipiélago, y sigo interesado por la música, por la poesía, por todo lo que ocurre en Canarias, pero esa inquietud no tiene la misma intensidad que cuando vivía allí. No estoy desconectado, en absoluto, pero es más difícil mantener esa relación tan directa”.

-Una noticia que ha sacudido el panorama cultural en el Archipiélago ha sido el drástico recorte económico del Gobierno regional para este ámbito. ¿Qué opinión le merece este hecho?

“Es una barbaridad, las cosas no se pueden hacer así. La cultura es un hecho muy importante para la salud de un pueblo, de una comunidad, y esos recortes tan salvajes nos afectarán muchísimo a todos. No puedo más que estar absolutamente en contra de una situación que se debe revisar, donde habría que dar marcha atrás. Es un gran despropósito”.

-Para su último disco, El mono espabilado, ha creado su propia compañía. ¿Qué deja atrás y qué posibilidades se le abren en este nuevo camino al margen de las multinacionales?

“Esta decisión tiene que ver con los tiempos que corren, con momentos difíciles donde todo está recortado, todo es más pequeño, más abarcable. Por eso creo que la tendencia natural era que poco a poco asumiésemos más responsabilidad con nuestro trabajo. De manera que siento que no ha cambiado nada, las cosas siguen igual, solo que antes había una labor de la que se encargaba una gran compañía y que ahora haremos nosotros”.

-Y en el aspecto meramente musical, ¿cómo invitaría a alguien a oír El mono espabilado?

“Es un disco que hay que escuchar desde la serenidad. Quiero hacer música para ser escuchada, para ser disfrutada, para ser reflexionada. Nos ha tocado el tiempo del zapping y el estrés, pero sé que hay mucha gente que, como yo, busca a toda costa el sosiego. Creo que mi música está hecha para esos momentos”.