libros rebeldes > José L. Conde

Hoy por ti, mañana por mí > José L. Conde

Florence Aubenas (1961, Bruselas) es una periodista curtida en mil campos de batalla que ha desarrollado parte de su trabajo en Libération y en Le Nouvel Observateur. El desempeño de su labor la ha llevado a conocer de cerca el genocidio ruandés en el que millones de hutus huían de los tutsis formando una inmensa montaña en movimiento que hacía difícil distinguir que eran seres humanos. También su trabajo de reportera la destinó a cubrir la liberación de dos periodistas francesas en Irak, pero las ironías del destino la convirtieron en protagonista durante seis meses, con los ojos vendados y con dos visitas diarias al cuarto de baño. Experiencia sobre la que no ha escrito un libro porque durante el cautiverio escuchaba a sus captores decir que sería más famosa que Lady Di con la publicación de sus memorias.

Pero Florence de pronto se encontró con la crisis económica y con que “no hablábamos de otra cosa, aunque no sabíamos muy bien qué decir de ella ni cómo medirla… Todo apuntaba a un mundo que se derrumbaba, y sin embargo, a nuestro alrededor todo parecía permanecer en su sitio, aparentemente intacto”. Periodista de raza, decidió, al igual que Günter Wallraff que se transformó en un inmigrante turco y soportó trabajos duros y peligrosos para escribir su obra Cabeza de turco, dirigirse a Caen, en Normandía, para vivir la experiencia del mundo de los parados.

Florence, durante seis meses conservó su identidad, pero se hizo pasar por una mujer separada que había convivido 20 años con un hombre que satisfacía todos sus necesidades, de tal manera que no pudiera acreditar experiencia laboral ninguna. Así se dirigió al servicio público de empleo francés en el que una orientadora le propuso que “la mejor solución para su proyecto personalizado de acceso al empleo es que se oriente hacia la especialidad de técnica de limpieza”.
A partir de aquí la periodista narra un mundo, que se ha alojado sin permiso en nuestras vidas, en que sus protagonistas se levantan cuando no ha salido el sol y se acuestan cuando hace horas que se ha ocultado. Pese a que sus compañeros de cola de las oficinas se empleo la habían advertido de que en un momento determinada se toparía con un anuncio breve de trabajo para el transbordador de Ouistreham, Florence despreció el “ándate con mucho cuidado. No vayas.”

La novela El muelle de Ouistreham nos retrata, entre otros, a los empleados de la oficina de empleo, que ven a los desempleados como clientes, y a sus compañeras de trabajo, una veces de manera hilarante y otras desgarradora por las penalidades que pasan en sus vidas, y todo para ganar con suerte 700 euros al menos con varios trabajos y en muchas ocasiones con más de una hora de desplazamiento. De esta experiencia, Florence destacó la solidaridad que fluye entre las limpiadoras: hoy por ti, mañana por mí.

jlcondemiranda@gmail.com