Imágenes enfrentadas al negro olvido

Morales, Pérez, Delgado y Guerra, en la presentación de la obra. / ACFI PRESS

SANTIAGO TOSTE | Santa Cruz de Tenerife

Apenas dos libros y una caja de bombones llena de viejas fotografías. Apenas con eso como punto de partida, pero también con la implicación de más de un centenar de personas, se ha podido construir Los mares petrificados, el documental del realizador Miguel G. Morales en torno a la figura del poeta Domingo López Torres (1910-1937), que justo tal día como hoy fue asesinado, arrojado al mar, por sus ideas políticas. El Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife acoge esta noche, a partir de las 20.30 horas, el estreno de Los mares petrificados, una obra cuyo guión corresponde al periodista Leoncio González y tiene música del cantautor Pedro Guerra.

Las vanguardias

La sede tinerfeña de Canarias Cultura en Red fue ayer el escenario de una rueda de prensa en la que participaron, además del director del documental y el músico güimarero, el viceconsejero regional de Cultura y Deportes, Alberto Delgado, y el teniente de alcalde del Consistorio capitalino Julio Pérez. Todos ellos resaltaron el interés de dar a conocer, de “rescatar del injusto olvido”, la personalidad y la obra de un intelectual que desempeñó un papel decisivo en la generación que rodea a la revista Gaceta de Arte, en la segunda exposición surrealista (1935) y, en suma y sobre todo, en las vanguardias artísticas canarias.

Domingo López Torres, militante socialista, fue olvidado aposta nada más acabar la Guerra Civil, y con él, dos libros de publicación póstuma: Diario de un sol de verano y Lo imprevisto, escrito este último desde la cárcel. A ello se unen, según se explicó ayer, una serie de poemas sueltos que fueron recuperados por los profesores C. B. Morris y Andrés Sánchez Robayna en la década de los 80 del siglo pasado.

Miguel G. Morales ha rodado ya media decena de obras vinculadas a la generación de Gaceta de Arte y, según subrayó ayer, ésta ha sido la “historia más bonita” con la que se ha encontrado. Un trabajo que, en buena medida, ha sido posible merced a la familia de Maruca Reyes, el gran amor del poeta. “Lo más complicado -detalló el realizador- ha sido no crear únicamente una película reivindicativa, sino contar la historia de este poeta y los hechos que le van conduciendo a la muerte”.

“No había oído hablar de Domingo López Torres -confesó Pedro Guerra-; sabía de Gaceta de Arte, de Pedro García Cabrera, de Domingo Pérez Minik y de Eduardo Westerdahl, pero no de él”. “Y este desconocimiento de alguien que se involucró tanto en la vanguardia artística, pero también en la revolución social, quizá responda al hecho de que quienes lo arrojaron al mar, también quisieron hacer desaparecer su memoria de la faz de la tierra”, apostilló el cantautor, quien, además de la banda sonora, se ha encargado de musicar seis poemas de Diario de un sol de verano que se escuchan en otras tantas sencuencias.